Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Jackson Hole

No se anunciará un QE3, pero Bernanke tampoco dejará dudas sobre las medidas que instrumentará si la economía sigue deteriorándose.

Este fin de semana la atención de los interesados en la perspectiva de la economía estará en Jackson Hole, un valle de Les Trois Tétons en Wyoming, donde el Banco de la Reserva Federal de Kansas City celebra su famosa reunión anual de política económica. El viernes hablará Ben Bernanke. ¿Qué dirá? Fue en esta reunión el año pasado cuando Bernanke anunció que la Fed prepara un segundo programa monetario de relajamiento cuantitativo (QE2) para apuntalar la floja recuperación y evitar el incipiente riesgo de deflación. El anuncio entusiasmó a los mercados financieros, el índice de acciones estadounidense S&P 500 cambió de tendencia y entre septiembre del 2010 y mayo de este año repuntó 29.4%, el índice NASDAQ aumentó 35.5%, y la Bolsa 28.7% en dólares. El dólar cayó 4.4% real contra una canasta amplia de divisas y ésta se ubicó 17% por debajo de su promedio histórico. Esto, sin duda, es uno de los factores que mantiene creciendo a las exportaciones. Mediante el QE2, que terminó en junio, la Fed compró al mercado 600 billones de dólares de bonos del Tesoro de largo plazo.

Desde la primavera, quizás desde antes, la economía muestra signos de estancamiento. El PIB creció 0.8% en el primer semestre contra una expectativa de 3% a principios del año, frenado por una drástica desaceleración del consumo privado y del gasto público. Desde que terminó la recesión en junio del 2009, la economía crece a una tasa de 2.4%, igual a la tasa de crecimiento potencial, pero insuficiente para reducir la elevada tasa de desempleo.

Los indicadores adelantados del sector manufacturero (ISM) cayeron a nivel neutro en julio y, según datos de la Fed de Filadelfia, podrían descender en agosto a niveles de recesión. Los mercados se han dado la vuelta, los índices S&P 500 y de la Bolsa han descendido 13% desde abril, en tanto que las tasas de interés de largo plazo se desploman. ¿Repetirá Bernanke el script del 2010? ¿Anunciará un QE3? Antes que nada, Bernanke deberá presentar una evaluación actualizada de la situación actual de la economía. La Fed llamó un soft patch a los primeros signos de debilidad de la economía y los atribuyó a factores transitorios, el terremoto-tsunami de Japón y los elevados precios del petróleo... esto es parte de la historia, pero pienso que la Fed no ha prestado suficiente atención a otros factores que frenan el crecimiento de la economía y bloquean los canales tradiciones de transmisión de la política monetaria a la demanda agregada. Entre otros factores, destacan las frágiles hojas de balance de la economía familiar, el inadecuado sistema financiero, la excesiva aversión al riesgo de las empresas y una falla del liderazgo político en el manejo de las finanzas públicas. El FMI ha advertido que la abrupta reducción del gasto público que hoy ocurre en muchos países desarrollados pone en riesgo la recuperación y la misma sostenibilidad de mediano plazo de la deuda pública. Son problemas para los que la Fed no tiene instrumentos poderosos. La economía está en una trampa de liquidez. Hay un exceso de liquidez, pero ésta no llega adonde se necesita y la falta de confianza no le permite a las empresas aprovechar las bajas tasas de interés; sin embargo, la Fed no dejará a la economía a su suerte. Continuará ofreciendo un marco monetario acomodaticio, evitando los efectos perversos de la deflación y apuntalando los precios de los activos financieros. Bernanke dirá que la Fed incrementará la duración de los bonos en su hoja de balance para presionar aún más a la baja la tasa de interés de largo plazo. No se anunciará un QE3 porque la Fed no está convencida de que sea necesario.

rfeliz@eleconomista.com.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete