Las revoluciones en Twitter ocurren varias veces al día y la virtualidad muta hacia la realidad a través de linchamientos y torturas contra la imagen pública.

Los rasgos oclocráticos de las redes sociales permiten que un peatón de la historia, es decir, un tuitero, se convierta en experto médico sin necesariamente conocer los efectos de una Aspirina o un Alka-Seltzer. Las redes son tan mágicas que a un suicidio específico se le encuentra la causa que lo originó en tan sólo cinco o 10 tuits. Con que un tuitero escriba su conjetura, un ejército con apetito de venganza se encargará de linchar a un sujeto que forme parte de la comunidad acusada.

Quienes no conozcan a Isaac Katz no lograrán comprender sus interacciones sarcásticas sobre determinados temas. Si Katz escribiera exclusivamente tuits de economía avanzada, tendría quizá entre 100 y 200 seguidores, todos ellos expertos en política monetaria.

La mayor parte de sus tuits no se deben de leer de manera lineal o literal, en realidad siempre llevan curvas con efecto sarcástico.

Así es él. Quien no lo quiera seguir en Twitter tiene la libertad de no hacerlo.

La frontera Katz tuitero (@econoclasta) y el profesor Katz (el de las aulas) es muy clara: esfera pública frente a la esfera universitaria. @econoclasta no tiene la responsabilidad de responder a cada una de las críticas que le hacen los tuiteros, inclusive, puede bloquear las cuentas que él quiera. En el aula, tiene la obligación de responder todas las preguntas que le formulen los alumnos y, sobre todo, de respetar a cada uno de ellos. La libertad de cátedra le permite usar el método pedagógico que él quiera, inclusive, puede ser sarcástico en un ambiente de respeto a los alumnos.

El ITAM cuenta con evaluaciones semestrales que los alumnos aplican a cada unos de sus profesores, y lo hacen de manera anónima. En ellas, los alumnos tienen la posibilidad de describir con libertad de extensión la calidad de la materia y, de manera independiente, la del profesor con quien la cursan.

De esta manera, una materia a la que califican con cinco (máxima calificación) puede ser impartida por un profesor a quien evalúan con cero (mínima calificación), o viceversa.

La comunidad académica del ITAM es responsable de analizar las evaluaciones y decidir sobre la permanencia de los profesores de acuerdo con las evaluaciones. Para muchos alumnos, las evaluaciones que ellos hacen sobre los profesores no son tomadas en cuenta por parte de las autoridades.

Es muy probable que después de lo ocurrido la semana pasada con la estudiante que se suicidó, las autoridades pondrán mucha más atención a las evaluaciones de los alumnos.

Uno de los departamentos académicos que fue durante muchos años uno de los tres pilares del ITAM es Estudios Generales (los otros dos son Economía y Matemáticas).

Estudios Generales sería el área natural que logra conectar a las nuevas demandas sociales con las académicas. Desde hace años dejó de hacerlo. Muchos de los profesores icónicos en el mencionado departamento han fallecido, Carlos de la Isla el caso más reciente, y ahora sí toca renovar a la jefatura académica de ese departamento.

Es cierto que el entorno ha cambiado en México en lo que va del siglo. Los alumnos egresados ya no logran conseguir puestos bien remunerados como ocurría en el pasado. La degradación de la clase media dinamita el futuro no sólo de los itamitas sino de México.

Estudios Generales siempre representó el equilibrio perfecto al departamento de Economía. Escenario sano para la comunidad del ITAM.

Lo que el ITAM no debería hacer es caer en el gusto oclocrático por la degradación académica. La calidad académica no es negociable. Las presiones académicas en los estudiantes siempre han existido, y cada uno de ellos tendría que decidir si desea tenerlas o cambiarse de universidad.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.