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Opinión

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Industria refresquera renueva actitud

Pasado el primer año del impuesto al refresco y bebidas azucaradas, para la industria refresquera se han realineado los astros que permiten vislumbrar una nueva etapa con favorables frutos para todos.

A los refresqueros les ha quedado claro que no pueden ir a contracorriente de una tendencia mundial, y hoy, con una actitud más abierta al diálogo, se muestran dispuestos a ser una industria más proactiva dentro de la discusión en torno al sobrepeso y la obesidad.

Mucho tiene que ver el cambio de director general en la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatas (Anprac). Recién llegó a Anprac Jorge Terrazas quien viene de una industria altamente regulada (la de vinos y licores) y trae un enfoque distinto y fresco en torno a cómo abordar los temas que más preocupan al subsector de bebidas carbonatadas.

En la presidencia de Anprac también hubo cambios. En su última asamblea, la estafeta pasó a manos de Gilberto Maldonado, director general de Grupo Peñafiel, una compañía de Dr Pepper Snapple Group, quien igualmente trae un equipo con gran fuerza y experiencia para enfrentar los nuevos tiempos. Pasada la etapa difícil en la que se absorbió el golpe del impuesto, ahora más cohesionados, han decidido abordar los temas de frente y con total apertura.

Irán más allá de la reformulación de productos, la oferta de opciones light o sin azúcar o los patrocinios de eventos deportivos y la promoción de actividad física. El enfoque de Anprac ahora es cómo trabajar junto con las autoridades de Hacienda, las de Salud y los distintos actores para el objetivo de combate a la obesidad.

Hay un punto que a los socios de Anprac les interesa dejar en claro: cuál es el verdadero efecto del impuesto a refrescos como solución al combate de la obesidad. Consideran es una medida de política pública que ha sido sobrevalorada.

De acuerdo con datos derivados de un análisis mandado a hacer por Anprac, el peso por litro de refresco y bebidas endulzadas impactó en el consumo, pero no disminuyó la ingesta calórica de la población. La disminución habría sido de 6.2 calorías per cápita al día. Frente a una dieta de 3,024 calorías promedio diarias, la baja que se pudo haber conseguido, aseguran, es insignificante.

Conforme dicho análisis, el gravamen de un peso por litro de refresco implicó un incremento en el precio promedio de 15.3%, y ello produjo una caída de 2.5% en el volumen de ventas totales, es decir impactó a la industria, pero el beneficio a la población no queda claro.

Lo que sí es que como medida recaudatoria fue todo un éxito. Lo recolectado del nuevo impuesto por la Secretaría de Hacienda fue de casi 18,000 millones de pesos, muy por arriba de los 12,000 millones estimados.

El punto es que estos valiosos ingresos públicos –que antes no se tenían- no se aplican en acciones de prevención de la obesidad; bueno, ni siquiera están garantizados los recursos para instalar bebedores en escuelas. Cómo negar que es más una medida meramente recaudatoria que de salud. Tendría que de verdad etiquetarse para el objetivo específico por el que fue aplicado el impuesto o de lo contrario podría perder legitimidad.

¿Y quién aportó dicha recaudación? Anprac argumenta que sobretodo provino de los hogares de nivel socioeconómico bajo (aportaron 63.7% del impuesto), y dentro de éstos los hogares en situación de pobreza cubrieron 37.5% del total. El segmento de nivel medio habría aportado 16.8% y el de nivel alto un 19.5%. Esto es importante aclararlo porque, de ser cierto, demostraría que el impuesto es regresivo.

Un adiós a don Antonio

Sentidas condolencias a la familia López de Silanes por la inesperada partida de don Antonio López de Silanes el pasado 7 de abril, quien fungía como presidente ejecutivo de Silanes, y quien justamente hizo mucho por convertirla en una de las empresas farmacéuticas mexicanas más sólidas y con proyección internacional. Aparte de reconocido empresario, a López de Silanes se le recordará no sólo como destacado empresario mexicano, sino por ser gran promotor de la innovación y tecnología para el desarrollo nacional, y por su vocación filantrópica enfocada a la salud. Fue precursor o impulsor de instituciones como Funsalud, Incide, Conacyt y Cemefi, por mencionar algunas.

@maribelrcoronel

mrcoronel@eleconomista.com.mx

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