Pues nuestras autoridades de salud se autoconcedieron una nueva prórroga para emitir el reglamento de cannabis medicinal que se viene esperando desde hace ya 3 años.

Ayer 30 de junio era el día esperado, conforme la segunda prórroga que el Poder Judicial concedió por la pandemia, pero el Ejecutivo a la mera hora ayer hizo nuevas cuentas y explicó porqué tienen hasta septiembre para emitirlo. En los hechos incumplieron.

Según las explicaciones del comunicado de la Secretaría de Salud no hay desacato, y con la condescendencia que viene mostrando la Suprema Corte lo estará aceptando. Pero refleja una absoluta falta de sensibilidad de parte de ambos poderes hacia la gente que está tomando el cannabis en todas sus formas para distintas dolencias sin evidencia y sin seguimiento médico.

Fue en junio del 2017 cuando el Legislativo reformó la Ley General de Salud para permitir en México el uso de cannabis para fines médicos y de investigación científica, y es la hora en que esa reforma sigue durmiendo el sueño de los justos porque sencillamente el Poder Ejecutivo no ha cumplido en poner las reglas para ejecutar ese uso medicinal de la mariguana.

Es evidente que los tomadores de decisiones en el Gobierno no alcanzan a ver la situación que viven cada vez más personas recurriendo al mercado negro o al cultivo ilegal para hacerse de su terapia.

Es un mercado que crece a ritmo desmesurado por innumerables testimonios y versiones que con la pandemia se han incrementado. Es cada vez más abierta la oferta de conferencias, webinars, cursos y talleres en línea donde se ofrece información sobre los resultados terapéuticos de los derivados de la marihuana.

Y es información muy disponible en la red, sobretodo proveniente de los países donde se ha ido legalizando el uso medicinal. Hace falta investigación y en ello México está perdiendo tiempo muy valioso. Israel en el uso médico lleva la batuta, pero nuestros socios Canadá y Estados Unidos están bastante activos. Otros países que han legalizado el uso medicinal son: Alemania, Argentina, Australia, Colombia, Chile, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudáfrica, República Checa, Tailandia y Uruguay.

México, con un potencial y vocación inigualable para ser productor de cannabis de uso terapéutico, pudiera aprovecharlo para impulsar la actividad económica en distintos ámbitos, ahora que tanta falta nos hace. Pero no. Seguimos paralizados.

No hay registros de cuánto se está elevando el consumo de aceite de cannabis. Pero no han de ser pocos los médicos a quienes sus pacientes les preguntan o les avisan que empezaron a probarlo para su dolor, para náuseas, para inflamación o para ansiedad o depresión. Ante ello la respuesta del profesional de salud es: “pues si le está funcionando sígalo tomando”, pero sin acompañamiento médico, el paciente lo toma bajo su propio riesgo y los posibles efectos adversos. Se requiere investigación sobre cómo reacciona el sistema endocannabinoide de los mexicanos. Pero hacer investigación formal con cannabis no es posible en México, porque no hay reglamento.

Hay quien considera que las autoridades de Salud más bien están haciendo tiempo. Juan Carlos Castillo, especialista del corporativo CG&A, Legal y Asuntos Públicos, estima que la autoridad está ante un dilema: si bien hay un plazo para el reglamento de la ley de 2017, por otro lado se está gestando la ley que legalizaría un uso más amplio -incluido el medicinal- y probablemente toda la cadena de producción; ahí el problema es que la nueva ley podría salir a fin de año y requerirá sus propias reglas, así que el reglamento que emita Salud -jerárquicamente por debajo de la ley- quedaría rezagado. Se entendería que prefieran esperar la nueva ley.

Pero al mismo tiempo el mandato de la Corte va para un año y ya no puede aplazarse más.

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Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.