A partir de 1997, ocurrió el cierre de plantas productoras y la reducción de operaciones de la industria mexicana de los fertilizantes, con lo cual la fabricación de estos insumos estratégicos para el sector agrícola disminuyó significativamente.

Así, con el fin de cubrir los requerimientos del mercado nacional, las importaciones de fertilizantes iniciaron una tendencia ascendente. De esta forma, durante el periodo 2002-2009, la producción de fertilizantes en México reportó un promedio de 750,000 toneladas anuales, volumen que cubrió sólo 22.5% del consumo nacional aparente promedio al año.

Adicionalmente, durante el 2008 se observó un fuerte incremento en los precios nacionales e internacionales de los fertilizantes como consecuencia del alza en los precios del petróleo.

Dicha situación incidió en la economía de los productores agrícolas del país debido a que estos insumos representan una proporción importante de los costos de las actividades agrícolas.

Ante dicha situación, en noviembre del 2008, se incorporó en la Ley de Pemex un apartado para promover la producción y competitividad de la industria de los fertilizantes.

Lo anterior, a través de un esquema de suministro estable de amoniaco, insumo básico para esta industria, con contratos de largo plazo y que contemplaran precios fijos. En este sentido, el pasado 17 de mayo la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural Pesca y Alimentación (Sagarpa) publicó en el Diario Oficial de la Federación, el acuerdo que contiene los lineamientos de operación para el acceso de los fabricantes nacionales de fertilizantes y distribuidores de aplicación directa de amoniaco al esquema de Pemex.

El acuerdo tiene por objeto establecer medidas que permitan asegurar que los fabricantes de fertilizantes y distribuidores de amoniaco de aplicación directa, trasladen íntegramente el beneficio a los productores agropecuarios nacionales.

Dicho beneficio se define como la diferencia positiva entre el precio de mercado del fertilizante y el precio fijo que resulte de la aplicación del esquema de Pemex, multiplicada por el volumen de fertilizante o amoniaco de aplicación directa, adquirido por los productores agropecuarios.

Así, se espera que el esquema promueva la producción nacional de fertilizantes, la reducción de las importaciones y que los productores agrícolas tengan acceso a estos insumos a precios competitivos, pese a su volatilidad internacional.

*Salvador D. Gaucín es especialista en la Dirección de Análisis Económico y Sectorial de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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