De la ciudadanía, 62.5% tiene una buena opinión del Ejército; 26.4% regular, y sólo 10.1% mala. Desde hace muchos años, el instituto armado se mantiene entre las instituciones mejor evaluadas por la sociedad.

La encuesta levantada por Consulta Mitofsky, entre el 30 y 31 de octubre pasado, muestra también que 77.1% tiene confianza alta en el Ejército; 14.7% confianza media y sólo 8.2% confianza baja.

Que el Ejército patrulle en los estados y municipios genera mucha seguridad en 56.7% de la ciudadanía, en 35.1% algo de seguridad y en 6.5% poca seguridad.

Piensa que es correcto que el gobierno utilice al Ejército para combatir al crimen organizado, 82%, contra sólo 13.8% que está en contra de que eso sea así.

En el caso de desastres naturales, la presencia del Ejército genera seguridad-tranquilidad-alivio en 82.7% de la ciudadanía y sólo en 9.1% preocupación-desconfianza.

Con relación a los hechos de Culiacán, 58.6% considera que el Ejército actuó bien, 25.3% regular y 14.0% mal. De acuerdo con la encuesta, no se valora como especialmente negativa su participación en esos hechos.

La ciudadanía valora la actuación del presidente de manera más negativa, ya que sólo 51.8% piensa que fue buena, 7.1% regular, y 40.1% mala. De alguna manera, lo responsabilizan de lo que pasó.

A los encuestados se les preguntó sobre dos objetivos que debería tener la estrategia de seguridad pública: evitar la pérdida de vidas humanas y enfrentar al crimen organizado.

Piensa que el objetivo más importante es evitar la pérdida de vidas humanas, 49.6%, y 47.3% enfrentar al crimen organizado.

En ese marco, 53% considera que la estrategia de seguridad debe modificarse porque no está dando resultados y 42.4% mantenerse, porque después habrán de ser buenos dichos resultados.

El diseño de la estrategia de seguridad del gobierno, que todavía no queda suficientemente clara, no es una responsabilidad del Ejército al que sólo toca operar lo acordado por los civiles.

Por declaraciones del presidente se deriva que la estrategia, en lo fundamental, es un diseño articulado por él, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y la Secretaría de Seguridad Pública.

Desde hace meses se sabe que el Ejército tiene dudas sobre la estrategia y los resultados que arroja, pero ejecuta las órdenes. Su institucionalidad no está en duda.

En días pasados, el general retirado Carlos Gaytán Ochoa, que fue subsecretario de la Sedena, muy respetado en el Ejército, hizo públicas cuáles son esas dudas o diferencias.

Lo que dijo el general Gaytán Ochoa no lo hizo a título personal sino en representación de lo que piensa la parte mayoritaria del Ejército. Así se enviaba un mensaje al presidente.

Éste, en lugar de escuchar y abrirse al diálogo, reaccionó como siempre que no se está de acuerdo con él: agredió y acusó al general de golpista, conservador y otras muchas cosas.

Su actitud abre un frente con el Ejército, que ahora sabe con más claridad qué puede esperar del presidente. La imagen de Gaytán Ochoa se fortalece al interior de la institución.

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.