Permítame el amable lector de El Economista relatar una experiencia con motivo del regreso a clases en enero 2020. Siempre es una grata experiencia el inicio de mi cátedra de Historia del Análisis Económico en la cual fui nombrado hace 30 años por nuestro ilustre y recordado rector y maestro don Javier Beristain.

A lo largo de estos años he podido constatar la solidez académica de los alumnos que pasan por ella y su entusiasmo por examinar con una mente abierta los grandes paradigmas de la teoría económica, la economía clásica, el marxismo, la escuela histórica alemana, la economía neoclásica, la economía austriaca, la escuela de Estocolmo, entre otras.

Después de los trágicos episodios que sufrió nuestra comunidad en diciembre, lo que motivó una pronta intervención del rector, encontré en enero un clima académico positivo. Ello refrenda el hecho de que contamos con alumnos de élite que aprenden a confiar y servirse de su propia razón en virtud de una formación integral que abarca los aspectos científicos y sociales, pero también con una sólida formación humanista, diseñada y estructurada desde el Departamento de Estudios Generales, que promueve en los alumnos el desarrollo de una perspectiva de los problemas económicos, científicos y técnicos no sólo más social, sino más humana.

Los alumnos del ITAM provienen de muy diversos grupos sociales, credos políticos y religiosos, entidades federativas y países. Muchos de ellos cursan dos carreras a la vez y otros estudian y trabajan.

El ITAM apoya a sus estudiantes a través de once fondos de becas, dirigidas a alumnos de nuevo ingreso con índices de admisión sobresalientes, a alumnos con excelencia académica, a alumnos que requieran apoyos de manutención, alojamiento, movilidad a sus entidades federativas, intercambio y fomento a la igualdad de género.

Las facultades de las 14 carreras ofrecidas provienen de muy diversos centros académicos, del ITAM, la UNAM, el IPN, El Colmex, la UIA, el Tec de Monterrey, entre otros, ofreciendo así una diversidad de formaciones, visiones y posturas ideológicas, pluralidad que refleja la libertad académica y de cátedra en un ambiente democrático.

Se trata de un verdadero influjo educativo que rechaza la pedagogía de los determinismos económicos y sociales que acaban por anular la personalidad humana. La educación superior no puede reducirse a fórmulas transmisibles y recetas ni a la homogeneización de la sociedad y, mucho menos, a la negación de la autonomía universitaria para indagar en libertad todas las opciones sociales y económicas.

Evidentemente, el ITAM y todas las universidades públicas y privadas deben mejorar e innovar constantemente sus métodos académicos, sus contenidos, la forma de relacionarse con los alumnos, sin perder autoridad, pero sí fomentando un ambiente de libertad de pensamiento; además, no debe ni puede negarse la existencia de problemas en todos los ámbitos e instituciones de la educación superior, pero los problemas no deben dar lugar a la condena fácil. Por el contrario, son una llamada de atención de la urgente necesidad de atender el problema educativo.

Agustín Caso Raphael

Economista

Ensayos en Persuasión

Licenciado en Economía por el ITAM y Maestro por la Escuela del Servicio Exterior de Georgetown University, Washington D.C. Profesor Titular de Historia del Análisis Económico en el ITAM desde 1990. En 1976 recibió el Premio Nacional de Economía y su trabajo fue publicado por Editorial Limusa con el título Política Monetaria, Inflación y Crecimiento Económico: El Caso de México. En 2005 publicó el libro Migración y Repatriaciones y en 2010, Trotsky, Viaje hacia el Laberinto.

Por más de 45 años se ha desempeñado en la administración pública nacional e internacional. Inició su desarrollo profesional en el Banco de México. Ha ocupado puestos directivos en el Banamex, Pemex, el Instituto de Acción Urbana e Integración Social (AURIS), la Conasupo, y las Secretarías de Energía, Gobernación y Hacienda y el INEE. Actualmente es Auditor Especial de Desempeño de la Auditoría Superior de la Federación.