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Hugo Chávez frente a Cristo
Durante la inauguración de La X Feria Internacional del Libro de Venezuela, el pasado miércoles 13, el presidente encargado del gobierno venezolano, Nicolás Maduro, habló de la llegada de Hugo Chávez al cielo y relacionó este hecho con el nombramiento del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Maduro expresó lo siguiente: Nosotros sabemos que nuestro Comandante ascendió hacia las alturas y está frente a Cristo, alguna cosa influyó para que se convoque a un Papa suramericano, alguna mano nueva llegó y Cristo le dijo, bueno, llegó la hora de América del Sur, así nos parece .
Por si lo anterior no fuera de suyo un despropósito, el Presidente encargado del gobierno, que también es candidato para suceder a quien hoy está en el cielo aconsejando a Cristo, aseguró: En cualquier momento (Chávez) convoca una constituyente en el cielo para cambiar la Iglesia en el mundo y que sea el puro pueblo de Cristo el que gobierne .
Diálogo imaginario: ¿Qué religión practica usted? Soy católico, apostólico, chavista, bolivariano.
Aló Jesucristo
Supongamos que así se llama el programa radiofónico que para distraer e informar a las almas que habitan en el recinto celestial ofrece cada semana la segunda persona de la Santísima Trinidad: el hijo, o sea Jesucristo, Jesús o Cristo. En la emisión que ahora mismo escuchamos, el hijo de Dios, que también es Dios, en unidad con el Padre y el Espíritu Santo -el concepto no resiste el menor análisis racional, sin embargo, debe ser aceptado como dogma de fe-, saluda a los recién llegados: Recibimos con todo nuestro amor a todas las almas buenas que el día de hoy han tenido la desdicha de morir, pero la enorme dicha de llegar al Cielo. Bienvenidas sean todas las almas sin mácula. Aquellas que lo deseen, pueden pasar al Departamento de Música, donde se les dotará de arpas. Esperamos que aprendan a dominar este instrumento, ya que deben estar preparadas para tañerlo cuando el Apocalipsis nos alcance. En verdad, en verdad os digo que las almas que vengan del Purgatorio tienen pase directo. También lo tienen aquellas que en vida pertenecieron a cuerpos de personas que sufrieron lo suficiente como para estar exentos de pagar culpa alguna, me refiero a los pobres de todas las nacionalidades, a las mujeres víctimas de la violencia, a los que de niños fueron abusados por pederastas, en especial si éstos fueron curas, y a los habitantes del Distrito Federal mexicano .
Cristo, que todo lo sabe, no tiene que consultar el guión del programa para percatarse que tiene que hacer una pausa comercial con el fin de transmitir un mensaje del patrocinador: Las Aureolas Perpetuas -son para pocos, duran para siempre-.
Dios hijo -no le gusta que le digan junior- sale de cabina radiofónica. Su omnipresencia la fija en un alma con boina roja que está regañando a su Ángel de la Guarda. Lo acusa de ser cachorro del imperialismo, cómplice de Estados Unidos, cuyo gobierno le provocó, le indujo el cáncer en el cuerpo que ocupaba, cáncer que lo llevó a la muerte. Cristo se enfrenta al espíritu de Hugo Chávez: Comandante Chávez, no seas injusto con tu Ángel de la Guarda e ignorante respecto de tu mal. Tú moriste de cáncer, enfermedad que no puede inducirse. Además, por si no lo sabes, es imposible que un Ángel de la Guarda traicione al ser humano que cuida. La deslealtad no está en su naturaleza. Lo que sí, en ocasiones, les sucede es distraerse, como les aconteció a los ángeles de la Guarda de los Kennedy, al de la Princesa Diana y al de Juan Camilo Mouriño, entre otros. Pero traicionar, jamás. Moriste justo cuando va a empezar el cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI.
Tu representante en la tierra -comenta el espíritu de Chávez.
Bueno, eso es lo que dicen ellos. La verdad es que mis representantes en la tierra -dice Cristo- son el amor y la fraternidad y no la alta jerarquía de la Iglesia Católica, que ya no puede ocultar la podredumbre que invade el Vaticano.
Por qué no aprovechas la ocasión para poner un Papa revolucionario como yo -sugiere el alma de Hugo.
Tú no eres revolucionario -afirma Cristo- eres populista. Lo que sí voy a hacer es poner un Sumo Pontífice latinoamericano, como tú. Sé de un Cardenal argentino que tiene la humildad de viajar en Metro cuando la mayoría de sus colegas tienen autos de lujo. Usa una cruz de plata, a diferencia de los otros cardenales, que la usan de oro; la deberían usar de madera, como la cruz en la que morí.
En cuanto a ti, Hugo, te hice venir porque sé que te gusta cantar. Jesucristo, que como Dios todo lo puede, hace aparecer un mariachi. Aquí están tus acompañantes. Enseguida, el todopoderoso traslada a su huésped con todo y músicos a un sitio donde está una guapa mujer. Desde este momento tendrás la misión -ordena Jesús- de cantarle a esta mujer por toda la eternidad. Agradecido, el espíritu del venezolano le manifiesta a Cristo: Gracias, mi Señor, por darme este premio. ¿Quién te dijo que es un premio? Tú eres el castigo de ella.