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Hubs
Ahí, un punto brillante, el sin-horizonte .
Wong Li
La consultoría Ernst and Young pronostica que en el 2016 o el 21017 México será el segundo exportador mundial de vehículos. Hace justamente una semana, El Economista dedicó una nota analítica a ese comentario. Dicha previsión tiene el mérito de referirse al corto plazo, algo que sucederá en un año y medio, y se funda en elementos sólidos: las previsiones de inversión en la industria automotriz, unos 2,000 millones de dólares, las transformaciones tecnológicas del ramo y la elevación de la calidad de la infraestructura.
En el 2013 se produjeron en el país 2.9 millones de vehículos, de los cuales se exportaron 2 millones. En el 2017 la producción alcanzará casi 4 millones de unidades, de las que se venderán al exterior 3.5 millones. A notar, entonces, lo obvio, primero: convergencia de productividad, competitividad, organización y alta dirección estratégica. Un hub, le ha llamado uno de los ejecutivos de la consultoría antes mencionada. Un concentrador, mecanismo que se utiliza para lograr la máxima velocidad con el menor gasto de energía. La bicicleta de carreras fue pionera en esta invención y el chip es un hub virtual de silicio, al que seguirá el chip atómico de plutonio.
A notar, en segundo lugar: la vecindad con el mercado estadounidense. Japón, Brasil o Australia comprarían de buen grado unos cuantos kilómetros de frontera, los que tiene Nuevo León, por ejemplo. Tercero: las empresas trasnacionales automotrices han descubierto y producen cada día el momento mexicano . Aquí hay técnicos preparados, ingenieros capaces de desarrollar la investigación y de poner a circular mundialmente el conocimiento. Con idéntica tecnología y las mismas aplicaciones, por lo pronto, lo hecho en México está bien hecho. Y existe un plus, como dicen los ingenieros y directivos japoneses que viven en los alrededores de Aguascalientes, hay espacio y un clima envidiable. Y, sin embargo, todo eso no basta. Ese hub deberá enlazarse con otros, el de la infraestructura y, sobre todo, el energético. En este segundo rubro, si el precio de la energía no baja, ¡ya!, la atracción de México comenzará a declinar. De pronto, el gran socio se convertirá en el principal competidor, seguido de los países europeos y asiáticos relanzados a los mercados globales vía los Tratados del Atlántico y de la Asociación Transpacífica. De modo que la estrategia aparece a la vista: hubs energético, del conocimiento y de la seguridad.