No existe una manera de evitarlo. Una vez que una persona decide entrar al mundo de las inversiones, tarde o temprano habrá un momento en que inevitablemente tendrá una pérdida, ya sea por movimientos irracionales del mercado, eventos extraordinarios o simplemente un mal análisis. Es por eso que es importante saber cómo reaccionar ante una situación de este tipo para no tomar decisiones apresuradas, no incurrir en mayores minusvalías y, sobre todo, tratar de evitar, en la medida de lo posible, futuras malas inversiones.

Existen diferentes tipos de pérdida, la más común suele suceder cuando se compra algún activo creyendo que incrementará su valor en un futuro cercano y por alguna razón el precio, en lugar de subir, termina cayéndose, por lo que en muchas ocasiones se toma la decisión de salir. En pocas palabras, se compra caro y se vende barato.

Las pérdidas en papel se dan cuando la inversión se encuentra en números rojos, pero muchas veces el inversionista se niega a vender para evitar materializar la mala inversión. Hay que recordar que mientras no se venda siempre existe la posibilidad de que eventualmente los precios reboten hacia los niveles donde inicialmente se invirtió.

Finalmente, existen ocasiones en donde por no estar totalmente seguros se dejan pasar oportunidades que a la larga se pudieron convertir en excelentes decisiones. Muchas veces dejar de ganar dinero se puede traducir en un sentimiento de malestar muy similar al de una pérdida.

Todos estos casos se pueden resumir en un ejemplo. Imaginar que a inicios del 2017 se estaba pensando en invertir en bitcoin, pero debido a que no hay seguridad de la inversión se decide esperar. Tiempo más tarde, y después de observar como el bitcoin incrementó su valor en más de 20 veces, se toma la decisión de invertir sin darse cuenta de que se está comprando en el punto más alto. Posteriormente, y conforme va cayendo el precio, existe la negación a vender esperando un repunte que nunca llegaría. Finalmente, ante la desesperación, se decide vender materializando la pérdida.

Aunque ninguna inversión es 100% segura, sí existen maneras para reducir la probabilidad de cometer errores listados en el ejemplo anterior.

1. Antes de realizar una inversión es muy importante entender el activo en que se invierte y todos los riesgos que conlleva.

2. Tener una estrategia de toma de utilidades y pérdidas. Esto significa que antes de realizar la inversión se tiene muy claro cuánto dinero se piensa ganar y también tomando en cuenta el riesgo, cuánto se está dispuesto a perder.

3. En caso de estar incurriendo en una pérdida, analizar fríamente la inversión para saber si los fundamentos de la inversión se mantienen vigentes y si vale la pena mantenerla.

4. Una vez que se ha materializado una pérdida es muy importante entender las razones por las cuáles no funcionó la inversión para no volver a repetir el error.

A final de cuentas, todas las personas pueden elegir ver una pérdida como una desgracia financiera o como el costo para aprender una valiosa lección. En palabras del famoso inversionista Charlie Munger: “Pasa cada día intentando ser un poco más sabio de lo que eras cuando te despertaste”.

El autor es VP Client Strategist BBVA Asset Management.

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