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Groucho Marx y los partidos políticos
En los países con una democracia parlamentaria, los diferentes partidos políticos contienden electoralmente definiendo programas y personas que ejercerán el liderazgo. Las coaliciones se hacen después de los resultados para poder gobernar, sobre la base de partidos que tienen mucho en común. Las pasadas elecciones en México advierten lo contrario. Las alianzas se hicieron antes de las elecciones, incluso entre partidos que políticamente se supone que no tienen nada en común, pero sí el deseo de poder que los identificó para estar juntos. Poca ideología y mucho deseo de poder personal para acumular riqueza y narcisismo.
Se pregunta uno ¿Cómo es posible que los poblanos, oaxaqueños y sinaloenses, votaran por una alianza de partidos que aparentemente son distintos? La verdad es que de fondo no lo son. Todos son liberales y ninguno es socialdemócrata. Quieren simplemente el poder burocrático."Vótenos y seremos lo que Usted quiera" como dijo el actual Primer Ministro de Inglaterra, David Camerón. También influyó el hecho de que en éstos tres estados los gobiernan oscuros personajes.
Esta alianzas ocurren también cuando en el mundo se han ido diluyendo las diferencias entre izquierdas y derechas, excepto en los casos extremos y en países en donde todavía no han saldado las cuentas del pasado, como es España.
La experiencia del 4 de Julio se ofrece como antecedente para las elecciones en el Estado de México, el próximo año y las presidenciales para el 2012. Es previsible que exista una alianza PRD-PAN que nulifique los avances priístas.
En un país con grandes atrasos y una pobreza creciente, con un saldo de desempleo y subempleo que se eleva cada día, con emigraciones de compatriotas que no tienen otra alternativa que abandonar el país, con una urgencia de inversión en capital humano, la población muestra signos evidentes de cansancio, desapego e irresponsabilidad, por ignorancia, seducción mediática y desesperanza. Ello hace que lleguen al poder personas indiferentes a los problemas sociales y económicos. Todavía sueña la población con el paternalismo del pasado, cuando la realidad muestra que las restricciones generalizadas en el gasto social ya son una constante.
Ante ésta perspectiva, lo que viene electoralmente será cada vez mas difícil. Ello exige que los partidos se definan, que olviden el uso torero del lenguaje y propongan ideas y programas viables de importancia nacional y regional.
La reciente faena electoral sitúa a los partidos políticos en la línea de Groucho Marx cuando dijo: "Estos son mis principios, pero si no les gustan, tengo otros."