En la primera parte de esta contribución, se explicó cómo se cuestiona a la ganadería por su impacto ambiental. En esta parte se hacen propuestas para la solución a este problema. Esto involucra una revisión del sistema alimentario mundial

Su diseño debe considerar aspectos nutricionales, agronómicos, sanitarios, sociales y ambientales. Aunque la prevención del cambio climático es urgente, no es el único tema importante.

La propuesta remedial del documento auspiciado por World Watch es el uso de análogos de leche y carne, en vez de productos animales. Debe agregarse más información, como el hecho de que la soya y otros cultivos que proponen para remplazar a la ganadería también son causa de deforestación, contaminación y pérdida de biodiversidad. Además, su valor nutricional es inferior al de los productos animales, por no mencionar su diferencia en el gusto de la mayoría de las culturas.

La ganadería debe también plantear propuestas responsables, incluyentes y viables, para la mitigación del cambio climático. Enseguida se delinean algunos conceptos que pueden servir para iniciar la discusión necesaria.

Ganadería de rumiantes. Los herbívoros rumiantes, particularmente los bovinos, ovejas y cabras, contribuyen en gran medida a la suma de los gases de efecto invernadero (GEI). Una posibilidad es reducir gradualmente su población. Aunque aumente su productividad, la oferta de sus productos sería menor, pero de mayor valor. Se sacrificaría el consumo cotidiano de carne y lácteos, pero se mantendría el uso festivo o ritual. El propósito de la apreciación de estos productos no sería su consumo elitista, sino festivo. Algo parecido al ganado Wagyu, de Japón, que goza de un gran aprecio en ese país, pero también a un alto precio. Se debe mantener el abastecimiento para los usos necesarios, como la leche infantil, con costo accesible. En lo posible, esto debe hacerse con sistemas intensivos, que son mucho menos contaminantes y demandantes de recursos.

Avicultura y porcicultura. La producción animal de alta eficiencia, como la avicultura y la porcicultura modernas, debe mantenerse, para abastecer el consumo cotidiano y complementar los alimentos de origen vegetal, y así satisfacer las necesidades nutritivas de cada persona, pero solamente eso, sin exceso.

Zonas de ganadería extensiva. Las regiones con alta competitividad y desarrollo de su ganadería pastoral, como Nueva Zelanda, la pampa argentina y muchas otras, deben continuar su producción. De igual manera, los sistemas campesinos que producen alimentos para gran parte de la humanidad, mientras preservan los recursos naturales y la biodiversidad. También se debe preservar la producción de las etnias y pueblos con economía ganadera, cuya producción es parte integral de su cultura. En todos estos casos, hay que aplicar tecnologías que reducen las emisiones de GEI, que ya existen.

La ganadería acompañó el proceso de civilización y la historia humana. Es un patrimonio mundial que se debe preservar.

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es especialista de la Subdirección Técnica y de Redes de Valor en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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