Ahora que se vuelve a cuestionar con razón y con maledicencia el presupuesto de los partidos y el dineral que gastan, conviene hacer efectiva, eficiente y barata la política y el gobierno, por eso hay que fundar el partido digital. Esta nueva organización nace de un diagnóstico sencillo: la carencia en México de liderazgo al más alto nivel en temas digitales.

Antes de continuar, quiero hacer una aclaración: este artículo y las ideas contenidas en él nada tienen que ver con la asociación civil Fuerza RedMX ni los trámites que esta organización inició ante el INE para "obtener el registro como partido político nacional, bajo la denominación Partido Digital". Soy ajeno a cualquier partido político.

Entre sus prioridades, el partido digital deberá garantizar el derecho de acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). Como derecho fundamental, será interdependiente con los otros derechos humanos como el de educación, salud, acceso a la cultura, seguridad, acceso a la información, privacidad, protección de datos personales y trabajo.

Para el partido digital corresponde al Estado garantizar que la población se integre a la Sociedad de la Información y el Conocimiento, nuevo modelo de desarrollo distinto de las sociedades agrícolas e industriales. La información, el conocimiento, la creatividad y la innovación serán las materias primas que generen riqueza, bienestar, desarrollo y felicidad a los habitantes. Los datos se protegerán porque son el combustible para que funcione la sociedad.

No existe nada más humano que la razón, el pensamiento y las emociones; el partido digital se apoyará en los maestros, la ciencia, las universidades, los creadores y artistas, los innovadores y emprendedores, los profesionales de todas las áreas del conocimiento porque ello genera prosperidad económica, social y cultural al país. El cognitariado (como en otro momento el proletariado y la burguesía) será la base de la estructura social.

El partido digital no se olvidará del campo ni de las industrias. Al campo le llevará conectividad y la agroindustria prosperará con el uso de las TIC. Las industrias se automatizarán, serán más eficientes y sustentables con el medio ambiente. Las ciudades conectadas deberán satisfacer las necesidades de servicios, energías, transporte, movilidad, calidad del aire, demanda y oferta de trabajo, educación, salud, cultura y seguridad con el uso generalizado de las TIC.

A diferencia del siglo XX, la infraestructura del siglo XXI es la de banda ancha e Internet. Las infraestructuras tradicionales como las vías férreas, carreteras, puertos, aeropuertos y los transportes estarán conectados. La inversión en redes e infraestructuras digitales y de telecomunicaciones, como 5G, Internet de las cosas y su ciberseguridad, será estratégica.

La base y apoyo social del partido digital serán los jóvenes, un sector tradicionalmente excluido de las políticas y programas de los partidos y gobiernos. Un partido digital por y para los jóvenes será idealista y utópico. Por eso la inclusión, la igualación de las condiciones sociales, la formación de habilidades y la no discriminación serán sus pilares.

Un partido de y para los jóvenes promueve la inclusión digital de género, de las minorías étnicas como los indígenas y sumará al desarrollo a los adultos mayores. Estos últimos tienen experiencia, conocimiento y lucidez acumulados, por lo que son un sector clave para los pilares de la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Los indígenas aportan creatividad, cultura, arte y tradición, todo ello necesario para dotar de sentido, relevancia y contenido a las redes y la existencia. Los inmigrantes son una oportunidad porque contribuirán con tráfico en la red, ideas innovadoras, remesas digitales y nuevos negocios.

Entendiendo las TIC como herramientas, serán habilitadoras de todos los derechos. Se diagnosticará, diseñarán, implementarán, ejecutarán, evaluarán y se modificarán las veces que sea necesario las políticas públicas digitales, porque nacerán flexibles. Instituciones como el INEGI y el Coneval serán fundamentales para medir los logros y erradicar la pobreza digital. El partido digital comprende al Estado como la entidad que posee información y estadísticas para tomar decisiones con el objetivo de garantizar los derechos fundamentales.

Promoverá la creación de un Ministerio de Ideas para solucionar viejos y nuevos problemas. Se modernizará el marco jurídico de protección de propiedad intelectual y derechos de autor para que las ideas, la creatividad y la innovación queden salvaguardadas por el Estado y generen valor.

Algunos de los principios del partido digital serán la transformación digital de las sociedades, las instituciones y las organizaciones. La inclusión digital, la erradicación de la pobreza y la ciberseguridad serán algunos de sus principios. Fomentará, promoverá y difundirá la alfabetización digital de toda la población, la desburocratización de las instituciones, todos los trámites de gobierno serán digitales. Se detonará la economía digital. El voto será electrónico.

Se atenderá de inmediato a los jóvenes rechazados de las universidades con opciones de calidad de educación a distancia. La administración de la salud será digital y se adoptarán las TIC para mejorar la calidad de los servicios de salud. El acceso a la cultura también se garantizará con las TIC y las plataformas digitales. Los recursos de los programas sociales llegarán directamente, sin intermediaros clientelares y sin acudir a oficinas de gobierno, al dispositivo móvil del beneficiario. Se conocerán las necesidades individuales y particulares de cada mexicano, para no hacer dispendio de recursos públicos.

Todo será abierto, transparente y accesible. La corrupción será un problema técnico, no cultural, incompatible con un modelo de gobernanza digital en el cual toda la información pública estará en plataformas y se actualizará en tiempo real por mandato de ley. La ética de la Inteligencia Artificial será las características de los derechos fundamentales, para que los algoritmos nunca discriminen.

El partido digital no será insensible. Será consciente de las derivaciones perversas de la digitalización. Las adiciones, los vicios y los padecimientos digitales serán abordados como un problema de salud pública. La ciberdelincuencia se disparará, pero será combatida con inteligencia y tecnología. Se crearán fondos de ahorro para los trabajadores desplazados por la automatización y la robótica y surgirán nuevos empleos. La capacitación y la formación de habilidades será un nuevo derecho fundamental. Se planeará para que nadie, o los menos, resulten perjudicados. Los damnificados de la digitalización deben tener derecho a una vida plena, incluso a seguir siendo ciudadanos analógicos.

Algunos dirán que todo esto es determinismo tecnológico, pero la base de las TIC es profundamente humana y social. También dirán que existen hogares sin electricidad o personas a quienes les falta lo básico. Pero no queremos que sigan excluidos de nuevos beneficios como la conectividad. El partido digital no desaparece las brechas y pobrezas históricas, las aborda efectivamente porque cada mexicano, con nombre y apellido, podrá denunciarlas y pedir el apoyo que merece. El partido digital será el de las personas reales, la inclusión, las ideas, el conocimiento y la libertad.

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM

En comunicación

Estudio los medios de comunicación, nuevas tecnologías, telecomunicaciones, comunicación política y periodismo. Autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente