Si algo me quedó claro del primer día de conferencias del Foro México 2013, organizado por la OCDE, Banco Mundial, Cepal y BID, es que hay altas. No más bien altísimas expectativas sobre México y el pacto firmado entre las fuerzas políticas para garantizar los acuerdos que impulsarán un crecimiento económico mayor.

Estas expectativas van más allá del optimismo de los inversionistas. Desde que se declaró como ganador en la contienda electoral a Enrique Peña Nieto, se han logrado reformas torales para el mejor funcionamiento del aparato productivo. No han pasado ni 50 días de que tomó protesta y ya hay tres reformas determinantes aprobadas por el Congreso.

Hace tiempo que economistas del WEF, como Irene Mía, o Joost Draaisma del Banco Mundial, me habían dicho que confiaban que el contexto externo adverso, podría motivar este momentum de cambios. Y al parecer, sí se ha habido un concilio de luceros a favor de ello.

Claro que, como dijera el secretario de la OCDE, José Angel Gurría, el reto ahora es darles el seguimiento para evitar que intereses políticos desvíen de su objetivo, a la reforma laboral, la educativa o la de contabilidad gubernamental.

Los diagnósticos

Durante la inauguración del Foro, la secretaria ejecutiva de CEPAL, Alicia Bárcena fue muy crítica y directa al advertir que México le ha quedado a deber a su población respecto a la tarea de abatimiento a la pobreza.

Mientras en América Latina se han reducido hasta 30% los niveles de pobreza en las últimas tres décadas, México se encuentra en 36%, lamentó.

De acuerdo con el BID, según su presidente Luis Alberto Moreno, si no se logra atender el tema de productividad, no mejjorará el ingreso per cápita. En consecuencia, se requiere el desarrollo de una política laboral y de seguridad social que impulse el crecimiento de las empresas. Así como promover el acceso al crédito.

Y desde el Banco Mundial, en voz del vicepresidente para America Latina, Hasan Tuluy, dijo que el reto está en aprovechar el bono demográfico.

A tributar

La funcionaria de Cepal, fue enfática al hablar de las reformas energética y fiscal.

¿Quién quieren que pague el desarrollo del sector energético, la inversión extranjera o los mexicanos pagando sus impuestos? Es ahí donde debe estar el debate, comentó.

Ahí les dejo la pregunta por si les late responderla.

De mis apuntes

Vi al presidente Peña Nieto, quien dio la declaratoria inaugural.

Contrario a sus dos antecesores, dio la palabra a los cuatro representantes de los organismos, los escucho atento y tras casi dos horas de diagnósticos improvisó, dejó de lado su discurso según el mismo e hizo comentarios de las propuestas y observaciones. Está por demás decir que no llevaba apuntador, ni utilizó telepronter, como aseguran los malosos de las redes sociales.

Es la tercera vez que tengo la oportunidad de verle en un evento y sigo con la impresión de que sabe bien a donde está llevando al país, sabe lo que quiere y está haciendo todo lo políticamente posible, por conseguirlo (ups, creo que también me está invadiendo el optimismo )