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Opinión

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Fonacot, paliativo extraordinario

RICOS Y PODEROSOS Por: Marco A. Mares

Sin duda alguna el desempleo es el rostro más angustiante de la actual crisis económica en México.

De acuerdo con los datos oficiales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el primer semestre de este año el total de trabajadores asegurados se redujo en 268,791 personas.

Desde donde se le quiera ver, la pérdida de empleos es un desafío social, pero al mismo tiempo es una tragedia individual y familiar.

Más de un cuarto de millón de personas pierden su trabajo, por eso es muy importante la red de protección social que pueda extender el gobierno federal.

Una de las vertientes de esa red de protección social sin duda es el Fonacot, como se le conoce popularmente al Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores.

Apenas en junio pasado, ese instituto lanzó su Plan 70-30 para apoyar a los trabajadores con crédito Fonacot en situación de desempleo.

Con este plan se han beneficiado 12,000 trabajadores que ahorraron más de 17 millones de pesos al liquidar sus deudas.

Seguramente habrá quienes digan que se trata de paliativos. Y nadie puede desmentirlos, son paliativos que no resuelven el problema de fondo: el desempleo. Son programas paliativos precisamente porque atenúan la gravedad del problema fundamental: la pérdida del empleo.

Se trata de programas que ayudan a los trabajadores a enfrentar la peor pesadilla que cualquiera puede tener: quedarse sin trabajo y, adicionalmente, estar endeudado.

Con el Plan 70-30, que ha apoyado a miles de trabajadores y que sigue vigente, los trabajadores se benefician con la condonación total de los intereses moratorios y un descuento de 50% en los gastos de cobranza que se hubiesen generado.

Bueno, pues ayer, el secretario del Trabajo, Javier Lozano y el director de Fonacot, Jorge Familiar, anunciaron dos nuevos planes de apoyo a trabajadores desempleados.

El primero de ellos se denomina 20-20-20 y con él, el trabajador hace un primer pago equivalente a 20% de su adeudo y el saldo restante se reestructura a 20 meses sin intereses, y adicionalmente por cada pago oportuno el Fonacot aplica 20% de descuento.

El segundo plan, denominado 90-10, permite al trabajador transferir su adeudo a un familiar o amigo con derecho al crédito Fonacot, para que éste le apoye con el pago del crédito, recibiendo automáticamente 10% de descuento sobre el saldo del crédito.

Los trabajadores que se acojan a cualquiera de los tres planes existentes y cumplan oportunamente con sus obligaciones de pago, serán considerados por el Fonacot como deudores cumplidos, y en el futuro podrán obtener nuevos créditos Fonacot y/o de otros intermediarios financieros dado el buen historial crediticio que están generando.

Ésos son los programas que buscan y están ayudando a los trabajadores.

El apoyo que ofrece Fonacot, sin duda, se debe a la transformación y evolución financiera que ha tenido ese fideicomiso desde el año 2000. Fonacot ha mejorado su perfil financiero y así lo han reconocido prestigiadas agencias calificadoras que le han concedido muy buenas calificaciones como administrador de créditos financieros y para las colocaciones de sus certificados bursátiles.

Es cierto que 12,000 trabajadores de más de 268,000 desempleados son muy pocos, pero hay que observar que se trata de una porción de los desempleados, que por lo menos tienen un paliativo que les está ayudando a pasar menos mal el momento.

No hay que olvidar que en los años 2001 y 2002, el desempleo alcanzó 47,400 personas y 37,000 personas, respectivamente, en el mismo mes de junio.

Y entonces la caída fue sin red de protección.

Como sea, cualquier ayuda que se ofrezca a quienes se quedan sin trabajo, siempre será bienvenida.

Cuentos veras

Grupo Gicsa, presidida por Elías Cababie Daniel y que dirige Abraham Cababie Daniel es, sin duda, una empresa solvente y pagadora.

En días pasados logró una reducción de 95 millones de pesos en el pasivo de la compañía. En poco menos de un mes pagó, en tiempo y forma, 600 millones de pesos correspondientes a una emisión de certificados bursátiles del pasado 7 de agosto del 2008 y, posteriormente realizó una colocación por 505 millones de pesos. Gicsa tiene una deuda total por alrededor de 1,400 millones de dólares, pero 75% de ese monto vence hasta el año 2016, y el resto a plazos un poco más cortos pero ninguno representa problema alguno. Gicsa cuenta con una mezcla muy buena de giros de negocio, inversiones distribuidas geográficamente e ingresos balanceados en pesos y dólares.

Aunque no ha estado exenta de problemas, ha realizado recortes y detenido inversiones entre otras acciones que le permiten contar hoy con una calificación de MX-2 en escala nacional de Moodys que implica una capacidad de pago superior al promedio.

Gicsa en apenas dos décadas de existencia ha construido 51 inmuebles de los cuales administra y opera hoy 35, entre los que se cuentan 15 centros comerciales, ocho edificios de oficinas, cuatro complejos industriales y ocho hoteles.

En unos días se fusionará Banco Fácil a Consupago, también de Grupo Chedraui. En Consupago se mantendrá la estadounidense Sherman Financial Group, como capitalista mayoritario con 50.1% de las acciones y Chedraui con 49.9 por ciento.

En los próximos días, una vez que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores apruebe la fusión, Grupo Chedraui y Sherman Financial Group inyectarán entre 150 y 200 millones de pesos de capital a la entidad financiera dedicada al consumo, que encabeza Sergio Chedraui.

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