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Fitch reduce su pronóstico
En el caso de México, hay factores adicionales que están ejerciendo influencia negativa para dar lugar a una menor tasa de crecimiento...
La cabeza de El Economista del pasado martes rezó: “Fitch reduce a 2% su pronóstico de crecimiento del PIB de México en 2022”. El fenómeno es mundial y la guerra en Ucrania y las presiones alcistas están afectando a todas las economías. En ese orden, la mencionada agencia redujo la previsión del PIB global para el presente año en siete décimas para ubicarla en 3% por ciento. Además de los cuellos de botella en las cadenas de suministro, Fitch pone de relieve que las presiones alcistas llevaran a “un endurecimiento más abrupto de las tasas por parte de la Fed”.
Pero dentro de ese panorama de desaceleración mundial, cabe destacar que los efectos sobre la economía de México se prevén mas intensos. ¿Por qué? Mientras que la estimación de crecimiento del PIB para Estados Unidos en el presente año fue ubicada por Fitch en 3.5%, para el caso de México se fijó en 2 por ciento. A mayor abundamiento, mientras que la reducción para el pronóstico de Estados Unidos se determinó en dos décimas, para el caso de México el ajuste fue de ocho décimas.
Esos diferenciales solo pueden atribuirse a que en el caso de México hay factores adicionales que están ejerciendo influencia negativa para dar lugar a una menor tasa de crecimiento. Sobresalen, entre ellos, la campaña política del gobierno de la 4T en contra de la clase empresarial, los efectos colaterales por la retórica presidencial y el socavamiento de las bases para conservar la confianza de los agentes económicos.
En los inicios del régimen, se presumía que en materia económica se emularía el ejemplo del Desarrollo Estabilizador en el cual se consiguieron altas tasas de crecimiento con gran estabilidad de precios y cambiaria. Pero muy en contrario a ese pronunciamiento, durante el actual gobierno la retórica presidencial, la cancelación discrecional de proyectos de inversión y las amenazas al Estado de Derecho han derivado en un ambiente de crispación y de muy grave incertidumbre. La respuesta ha sido una caída severa en la tasa de inversión.
Un factor adicional al que no hace referencia Fitch, pero que subyace en el ejemplo de México, es el relativo a los tiempos políticos del país y su gravitación sobre la economía. Ya se encuentra el sexenio actual en su segundo tiempo, en su etapa de salida. Ya lo único que puede esperarse es la continuación de las tendencias predominantes hacia el estancamiento.
