Los habitantes del medio rural enfrentan restricciones para acceder a servicios financieros porque los mercados financieros rurales están poco desarrollados, es decir, con frecuencia las instituciones financieras no tienen presencia en las localidades rurales, por lo tanto, los productores y empresas no reciben crédito, o acceden a servicios que no atienden sus necesidades

Este mercado suele no ser atractivo para las instituciones financieras privadas, principalmente por el desconocimiento que tienen acerca de los negocios de las zonas rurales y porque perciben riesgos que podrían traducirse en impago de los asociados a la producción y a la comercialización agroalimentaria o, por ejemplo, por la presencia de desastres naturales, la volatilidad de precios , el bajo nivel de educación financiera, y en general, a las condiciones de pobreza del sector que limitan la capacidad de pago.

Debido a esta situación, los bancos de desarrollo intervienen tanto para incentivar a las instituciones financieras privadas para que brinden servicios a los productores y a las empresas en el medio rural, como para que éstos mejoren el desempeño de sus actividades y, de esta forma, eleven su productividad, accedan a oportunidades para insertarse, se consoliden en los mercados agroalimentarios, incrementen su ingreso y su nivel de vida.

Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, que funge como banca de segundo piso, promueve en el país la inclusión financiera en las zonas rurales mediante diversos instrumentos como: servicio de fondeo de créditos, garantías, apoyos para la reducción de costos financieros, diseño y mejora de los productos dirigidos al sector agroalimentario y expansión de la cobertura de servicios en las zonas rurales, entre otros.

Asimismo, FIRA fomenta la inclusión financiera rural mediante el fortalecimiento de las actividades productivas, con énfasis en las zonas con mayores niveles de marginación.

Por ejemplo, con recursos dirigidos a consolidar, entre otras, las capacidades de los productores y las empresas para aumentar la producción primaria, agregar valor e integrarse a la comercialización, transferir y promover la adopción de innovaciones tecnológicas e impulsar sistemas de producción sostenibles.

Los productores y las empresas acceden a los medios que les permiten hacer inversiones de largo plazo, atender requerimientos de capital de trabajo, mejorar sus procesos de producción e integrarse y consolidarse en los mercados agroalimentarios, lo que es fundamental para cambiar la dinámica de baja productividad.

*Xóchitl Gil Camacho. Especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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