Las empresas deben entender que tienen que ser proactivas

¿Qué tan diferente sería la historia para las farmacéuticas Grufesa, Dimesa y Maypo si gozaran de reconocimiento social gracias a sus programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE)?

¿Si el impacto positivo alcanzado les permitiera validar su compromiso con la sociedad y el medio ambiente, incluso ante los ojos del presidente López Obrador?

El veto impuesto desde el Ejecutivo a estas distribuidoras de medicamento por haber acaparado más de 60% de las compras del IMSS y el ISSSTE en el sexenio anterior las ha puesto en la mira, o más bien en la palestra pública.

Ante esto, a las empresas no les ha quedado más que pedir audiencia con el presidente, a través de la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos para la Salud, e incluso lanzar una carta abierta a la Presidencia, como hizo Maypo, o un desplegado, como Grufesa.

En medio de todo esto se conoció que, en marzo pasado, previo a difundirse el veto presidencial, Pemex asignó contratos millonarios vía adjudicación directa a las tres empresas, lo que las ha puesto aún más en entredicho.

También se sabe que existe una queja contra al menos una de las empresas, por lo que está sujeta a investigación, y que Grufesa obtuvo un amparo provisional contra el veto.

Si estas empresas cometieron corrupción o tráfico de influencias, es algo que debe aclararse y, por supuesto, sancionarse; aun así, el propio presidente aclaró que el veto se dio como una “medida preventiva” en lo que se aclara su participación de mercado que, eso sí, consideró monopólica.

En este panorama de presunción de inocencia, la responsabilidad social habría hecho la diferencia para las firmas señaladas: acaparar 62.4% de las compras de medicamentos del IMSS e ISSSTE durante el sexenio de Peña Nieto daba para entrarle al tema.

Las empresas deben entender que hay que ser proactivas y que incluso sus iniciativas sociales y ambientales son un medio para subir su perfil.

Una búsqueda rápida en internet de las tres empresas, sin embargo, evidencia su pobre entendimiento de la responsabilidad social.

En el caso de Grupo Fármacos Especializados (Grufesa), el portal que se encuentra es farmaciasespecializadas.com, mientras que en la parte inferior se lee: “2018 Grupo Fármacos Especializados. Todos los derechos reservados”. El sitio está destinado a la promoción y venta de medicamentos, promociones, programas de lealtad y facturación en línea. ¿RSE? No se ve.

Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico (Dimesa) se encuentra en el sitio dimesa.com.mx. Aquí sorprende una pestaña que dice Responsabilidad, aunque al abrirla despliega el proceso con el que “garantizan” la atención al paciente, desde la compra del medicamento, pasando por el almacenamiento, distribución y entrega al hospital. Aparecen datos de contacto en CDMX y Guadalajara así como formularios para reportar reacciones adversas de medicamentos. De nuevo, la responsabilidad social no existe para Dimesa.

En este portal, llama la atención un video de grupo PiSA, aunque no se explica cuál es la relación entre ambas. PiSA Farmacéutica, según se constata en su portal, tiene lineamientos éticos, cuenta con el Distintivo Empresa Socialmente Responsable y con la Fundación Stella Vega.

En el caso de Maypo, sí aparecen menciones a su ética de negocios, así como buenas prácticas; sin embargo, éstas consisten en referir las normas que cumplen, además de las cámaras gremiales a las que pertenecen. ¿Dónde están su estrategia y resultados de RSE? Al menos no a la vista.

Las empresas tienen que entender que la RSE es, además de muchas otras cosas, una bonita carta de presentación ante quienes no las conocen, así como un blindaje eficaz ante acometidas con potencial de riesgo comercial y de imagen.

Es importante ser socialmente responsable, así como parecerlo. ¡Entiéndanlo!

*Director general de Expok, agencia de asesoría y comunicación en responsabilidad social y sustentabilidad. Twitter: @EDLOPIM

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