Desde 1997 la Organización Mundial de la Salud anunció que la obesidad era una epidemia global , la cual, en México, se ha convertido en una enfermedad cotidiana. Si bien es un problema de salud pública, también es un fenómeno económico

En la presente columna explicaré cómo la promoción de superalimentos ayuda a una alimentación más saludable, lo cual representa una posible solución al problema de la obesidad.

Se ha demostrado que la obesidad aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes tipo 2, hipertensión, artrosis, enfermedades del hígado y diversas enfermedades cardiovasculares.

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2012, 27% de los hombres y 38% de las mujeres mayores de 20 años sufren de obesidad.

De hecho, el Instituto Mexicano para la Competitividad AC calculó que para el 2012 los costos de la obesidad relacionados con la diabetes ascendieron a entre 80 y 98,000 millones de pesos (entre 73 y 87% del gasto programable en salud para ese año). Se espera que este costo aumente en los siguientes años debido a la pirámide poblacional.

Las causas de un alto número de población con obesidad en México son varias, pero destacan la disminución de la actividad física derivada del estilo moderno de vida, la falta de información acerca de una dieta sana y el bajo costo relativo de los alimentos procesados. Respecto de este último aspecto, las familias enfrentan decisiones al momento de decidir su despensa alimentaria.

Al final, los alimentos se rigen por la oferta y la demanda, por lo tanto es importante determinar, relativamente, qué tan caros son los saludables, dónde se ubica su oferta y si los consumidores están informados.

Existe evidencia que señala que el lugar donde se adquiere la comida impacta en la obesidad. En específico, aquellas personas que comen fuera del hogar más frecuentemente tienden a subir de peso en comparación con las que lo hacen cotidianamente en el hogar (Binkley, 2000). Por otro lado, Villas-Boas (2016) indica que para hacer más saludable la dieta de los hogares, en especial de los hogares pobres, hay que acercarlos a tiendas que ofrezcan alimentos nutritivos y trabajar con la información de los consumidores para que éstos mejoren sus decisiones.

Entonces, es fundamental emprender acciones para aumentar la oferta de alimentos saludables.

Actualmente los superalimentos se han popularizado entre los consumidores que gustan de una dieta saludable; contienen un extraordinario valor nutricional y pueden ayudar a disminuir la obesidad debido a que son una fuente rica en fibra, proteína y grasa saludable. No existe un consenso de cuáles alimentos alcanzan dicha categoría, pero los que se mencionan con mayor frecuencia son amaranto, apio, berries, aguacate, brócoli, nueces y cacao.

En la siguiente columna hablaré de la manera en la que FIRA, como parte de la Banca de Desarrollo que coordina la SHCP, impulsa la oferta de dichos productos.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de Evaluación de Programas en FIRA.

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