En esta columna expondré en qué consiste la evaluación de procesos de un programa público y describiré su importancia. Cada vez más, los gobiernos consideran fundamental valorar el desempeño de un proyecto o programa público de forma sistemática. Una manera de evaluar la eficacia y efectividad de los programas públicos es a través de la “evaluación de procesos”

Una evaluación de procesos estudia la gestión operativa del programa público para conocer si es adecuada para el logro de las metas y el objetivo de dicho programa; además, del análisis se derivan recomendaciones para mejorar su implementación.

El sistema para evaluar las intervenciones gubernamentales suele contar con características propias en cada país. En México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) orientan y coordinan las evaluaciones externas de programas públicos.

En Brasil, cada ministerio tiene un comité y, en la mayoría de ellos, existe una unidad de evaluación y seguimiento. Chile, por su parte, cuenta con un sistema de evaluación y seguimiento bajo la responsabilidad del Ministerio de Hacienda.

No obstante las diferencias presentes, hay acuerdo sobre la utilidad de la evaluación en al menos tres áreas: a) asignación de presupuesto, b) calidad de la información de las acciones de gobierno y c) rendición de cuentas.

En particular, la evaluación de procesos es una herramienta para estudiar, fortalecer y mejorar la implementación de los programas públicos para que éstos alcancen sus objetivos.

Si bien existen distintas maneras de evaluar las intervenciones públicas, de acuerdo con el Coneval, mediante este tipo de evaluación es posible conocer los factores que sustentan la intervención del gobierno para aliviar un problema con base en su dinámica operativa.

La evaluación de procesos busca documentar las buenas prácticas y las áreas de oportunidad de la ejecución de un programa público para contribuir al mejoramiento de su gestión.

El punto central de esta modalidad de evaluación es comprobar, mediante trabajo de campo, si los programas llevan a cabo sus procesos operativos de manera eficaz y eficiente, de acuerdo con lo esperado para el logro de sus metas y su objetivo. Esto es, se procura entender los medios a través de los cuales los programas públicos tienen o no impacto.

Con la evaluación de procesos se responden preguntas como las siguientes: ¿el programa beneficia a la población a la cual está dirigido? ¿Quiénes no usan el beneficio o lo han dejado de recibir? ¿El programa se lleva a cabo como se planeó? ¿Su ejecución se realiza con normas de calidad en el servicio? De esta manera se detectan las fortalezas, las debilidades y las posibles amenazas del marco normativo, de la estructura y del funcionamiento de los programas. En la siguiente columna hablaré de los beneficios de la evaluación de procesos de los programas públicos.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de Evaluación de Programas en FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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