Dice la Real Academia Española que eufemismo es una manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. En algo similar pienso cuando escucho las noticias sobre el Protocolo de Actuación Policial en el Distrito Federal para la detención de probables responsables.

Suena interesante escuchar que, al menos en los referente a la detención, los medios lo anuncian como el nuevo protocolo, mientras difunden la noticia de que ahora, como en las películas, los agentes se identificarán e informarán al probable responsable el motivo de su detención y los derechos que lo asisten; le dirán que puede guardar silencio y que es considerado inocente hasta que se le compruebe lo contrario, entre otros puntos de la cartilla de derechos; además de estar obligados a poner al detenido a disposición de las autoridades competentes sin dilación alguna. Sin duda, dar a estos procedimientos tratamiento de primicia suena más agradable que decir que la mayoría ya estaban establecidos en México, particularmente en la ciudad capital, sólo que no habían merecido cabal cumplimiento.

Muy poco de lo anunciado es realmente novedoso, si acaso el énfasis en limitar al máximo el uso racional y proporcional de la fuerza por parte de la autoridad. La Ley de Seguridad Pública capitalina ya establece que los miembros de los cuerpos policiacos deben observar respeto de los derechos humanos, legalidad y orden jurídico, y el más reciente protocolo respectivo en el DF (2013), fuera de diferenciarse por incluir el término infractor además del de probable responsable , incluía las mismas obligaciones de informar las razones del arresto y los derechos del detenido. También se refería a las esposas como candados de mano , quizá otro eufemismo que no modifica en nada las características de esta herramienta ni su utilización.

Sin embargo, esta vez tenemos motivos para el optimismo. Y aquí es donde la euforia entra a escena, porque con motivo del nuevo sistema penal, la actuación de la policía y el apego a los protocolos, independientemente de si son nuevos o viejos, además de ser más observados, serán fundamentales para la legalidad de la detención. En pocas palabras, todo indica que veremos estos procedimientos aplicados en los hechos.

Primeros frutos

El sistema penal acusatorio empieza a mostrar resultados. Como parte de sus frutos también hemos de mencionar el protocolo de actuación policial para la preservación del lugar de los hechos o del hallazgo y cadena de custodia (sistema de registro del indicio o evidencia a partir de su descubrimiento). Y muy destacable resulta también la realización, la semana pasada, del primer juicio oral en delitos no graves de la historia de la ciudad de México.

El inculpado fue llevado ante el juez apenas dos días después de cometido el homicidio culposo agravado del que se le acusa. Sí, empezamos a ver novedades y vislumbramos una nueva etapa en la vida judicial de la nación. Y eso, más que eufemismo, es razón para la euforia. Que todo sea por la justicia, por la verdad y por el respeto a los derechos humanos de todos los ciudadanos.