Ocurrió apenas la semana pasada. Era la graduación de la generación 2012 de los alumnos de licenciatura y posgrado en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, que presidían el rector Arturo Fernández, y el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré Romero, en su calidad de padrino de los nuevos profesionistas.

De todos los egresados que tiene el ITAM en el Congreso de la Unión podría formarse la cuarta bancada más numerosa , indicó Poiré Romero, en su discurso, parafraseando al vicerrector de esa casa de estudios, Alejandro Hernández Delgado.

Invadido por la nostalgia, el funcionario calderonista -egresado de esa casa de estudios y un tiempo, catedrático y director del Departamento de Ciencia Política- aprovechaba su regreso a su alma máter para revelar una historia que aquí se transcribe casi textualmente y que involucra a dos economistas, dos abogados, un administrador de empresas, un matemático y un actuario, quienes en su etapa estudiantil quisieron formar una planilla para competir por el control del Consejo de Alumnos.

Los economistas fueron los impulsores de ese grupo, al que motivaban el mejoramiento del alumnado, obviamente, pero también su interés de ampliar su círculo de amistades y la ambición.

La dupla de economistas quiso manipular al grupo y apelando a su derecho, como generadores originales de la idea, insistía en que uno de ellos debía quedar al frente de la planilla. Cuando de plano descubrieron que no podrían convencerlos, decidieron dejarlos, frustrados y un poco dolidos .

Los cinco que se quedaron postularon a Luis Miguel Montaño, quien en ese 1989 apenas iba a la mitad en sus estudios de Matemáticas. La planilla llevó el nombre de Innovación, movimiento hacia la acción y tuvo como vicepresidentes a Andrés Conesa (Economía) y Ernesto Cordero (Actuaría). El grupo era completado por Guillermo Babatz (Administración), José Yúnes Zorrilla (Economía), Guillermo Solomon y Raúl Hernández-Coss (Derecho).

Poiré fue testigo de esa historia, pues Conesa -actual director general de Aeroméxico- lo convenció de integrarse a la planilla como Director de Eventos Especiales. Apenas comenzaba en el ITAM su licenciatura en Ciencias Sociales.

Luis Miguel Montaño fue Oficial Mayor de la Sedesol y de Hacienda, siempre al lado de su mejor amigo, Ernesto Cordero Arroyo, mientras que Guillermo Solomon es director comercial de Iusacell y José Yúnes Zorrilla milita en el PRI y acaba de ser electo Senador en Veracruz. Guillermo Babatz preside la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, donde también trabajaba Raúl Hernández-Coss hasta su inesperado fallecimiento mientras estaba en una comisión oficial en Colombia.

En la graduación de la clase 2012, el Secretario de Gobernación recordó que Hernández-Coss estudió un posgrado en la Universidad de Columbia y trabajó casi una década en el Banco Mundial, antes de irse a la administración calderonista, donde llegó a ser responsable del área de acceso a servicios financieros en la CNBV. Y dijo, sin matices, que había fallecido por un derrame cerebral. No había cumplido 45 años.

Cercanías, hermandades que duran toda la vida. Los que se quedaron en la planilla Innovación mantuvieron su nexo y terminaron trabajando para el gobierno calderonista. ¿Y los economistas que decidieron tomar otro camino? Se trata del actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, y del actual coordinador de políticas públicas del equipo de transición, Luis Videgaray Caso.

Ellos estuvieron en la punta de la planilla Dimensión, que un año más tarde (1990) compitió por la Presidencia del Consejo de Alumnos y ganó.

Con ellos estuvieron Raúl Murrieta Cummings, exsecretario de Finanzas del Estado de México, y Jaime Valls Esponda, exalcalde de Tuxtla Gutiérrez. Tenían algo en común: todos provenían de familias priístas empoderadas.

Entre los deportes y la grilla universitaria en las aulas del ITAM, todos ellos hicieron sus estudios de maestría, a mediados de la década de los 90.

De las canchas del futbol llanero, al Consejo de Alumnos, al poder político. La historia de aquel equipo de jovencitos vive un momento culminante... con Videgaray, Meade y Poiré como figuras relevantes en la entrega-recepción del gobierno federal.

En el periodo reciente hay otra historia, que por supuesto no reveló Poiré Romero: adelantándose a los tiempos, el Secretario de Hacienda había dispuesto una Unidad Especial que atendería las necesidades administrativas del equipo de transición.

En las juntas previas a la primera reunión de Felipe Calderón con Enrique Peña Nieto surgió evidencia de que la SHCP mantuvo en reserva hasta 40,000 millones de pesos para que la nueva administración tuviera un arranque holgado, financieramente hablando. Gesto de buena voluntad que tuvo efecto búmeran, pues afectó a la mitad del gobierno calderonista justo cuando querían dar un cierre fuerte, en vísperas del VI Informe de Gobierno.

Ahora mismo, Videgaray, Meade y Poiré trabajan junto con Gerardo Ruiz Mateos en la entrega-recepción.

En la graduación de los itamitas, eso sí, el Secretario de Gobernación no dejó pasar la oportunidad para rendir un homenaje al exsecretario de Educación y actual senador Alonso Lujambio - luminoso desde entonces , describió- por quien decidió matricularse en la carrera de Ciencias Sociales, después de haber estado en una clase suya, como oyente.