Luego de que el 27 de mayo del 2016 se anunciara de manera oficial la apertura de la frontera norte para el aguacate Hass de Jalisco, la Sagarpa destacó que el mercado estadounidense es actualmente el principal importador de aguacate, que consume casi 90% de las exportaciones de México

Durante el 2015, México produjo 1.6 millones de toneladas de aguacate, de las cuales, Jalisco aportó 119,000, consolidándose como el segundo productor después de Michoacán.

La interrogante a resolver es hasta dónde puede seguir creciendo Jalisco en esta actividad productiva, ya que se podrían presentar algunas limitaciones de recursos a medida que esta industria crezca.

En lo que corresponde al recurso tierra, es sabido que el aguacate ha desplazado superficies de otros cultivos que no le compiten en rentabilidad y, si consideramos el valor de las rentas de terreno que están pagando actualmente los inversionistas, hacen más rentable y menos riesgoso para el productor agrícola rentar su tierra que seguir produciendo sus cultivos tradicionales, como caña o maíz.

Por su parte, el recurso agua podría convertirse en un recurso finito para el crecimiento de la superficie plantada de aguacate, ya que prevalece en Jalisco la veda para la perforación de nuevos pozos para riego.

En desahogo de ello, se siguen haciendo inversiones para captar y almacenar el agua escorrentía en pequeñas presas y bordos que permitan proveer de agua a los cultivos mediante modernos y eficientes sistemas de riego presurizados.

Respecto del recurso financiero, los inversionistas que están llegando a Jalisco traen, en muchas ocasiones, el respaldo económico de empresas hermanas de Michoacán, que complementan con financiamiento bancario, y traen también la experiencia técnica y empresarial para establecer nuevas plantaciones de aguacate con buenos resultados.

Es digno de mencionar el buen nivel tecnológico en las empresas aguacateras.

También hay inversionistas locales que han incursionado en esta actividad productiva y algunos han reconvertido sus empresas, pasando de ser productores de cultivos anuales a productores de aguacate. El fondeo de estas inversiones lo hacen con recursos propios complementados en ocasiones con financiamiento bancario.

Para llevar a la etapa productiva una hectárea de aguacate, es necesario realizar inversiones durante los tres primeros años. Por lo que se debe contar con los recursos suficientes y oportunos para hacerlas.

Gracias a los análisis de rentabilidad de esta actividad, sabemos que el periodo de recuperación de estas inversiones ocurre en seis o siete años, dependiendo del nivel productivo de cada empresa y, a partir de ahí, el nivel de rentabilidad es sumamente atractivo.

La expectativa de la industria del aguacate en el estado de Jalisco tiene en FIRA un buen aliado, al contar con sus productos y servicios financieros, de asistencia técnica y capacitación que le permiten ampliar su participación en el crecimiento de esta red de valor mediante inversiones para nuevas plantaciones, infraestructura productiva y valor agregado al producto. Los más de 60 años de experiencia de esta entidad de la banca de desarrollo de México son una buena garantía para ello.

*J. Guadalupe Torres Sánchez es especialista de FIRA en la Residencia Estatal Jalisco.

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