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Estabilidad: necesaria pero no suficiente
México goza de estabilidad macroeconómica, pero aún no logramos crecer al ritmo que deberíamos y que necesitamos.
Muchos economistas han dicho que nunca se imaginaron ver a EU recibiendo una calificación crediticia tan baja como la que se le ha otorgado recientemente. Tampoco parecía evidente que las instituciones financieras europeas mostrarían tanta fragilidad. Esto ha ocurrido por el excesivo endeudamiento de sus economías. La combinación de estos factores de riesgo tiene repercusiones a nivel internacional.
Hace unos días, con un tono optimista, Agustín Carstens explicaba que, por primera vez, la prima que los mercados tienen que pagar para asegurarse contra el riesgo crediticio en los países europeos ha superado a la de México. Unos años atrás, esto parecía impensable. Hace tres años, algunos de los países más avanzados decidieron implementar políticas expansivas en lo fiscal y en lo monetario, logrando como resultado debilitar estructuralmente sus economías. Estas medidas no lograron restablecer el crecimiento de manera sostenida, sino aumentar dramáticamente el problema de deuda. En EU, la mala supervisión financiera, combinada con la política monetaria expansiva, ha provocado el sobreendeudamiento de familias, bancos y el mismo gobierno.
El caso de México fue distinto, pues no se utilizaron este tipo de instrumentos expansionistas. Aunque nuestro país goza de estabilidad macroeconómica y tiene uno de los sistemas bancarios más solventes por el momento, aún no logramos crecer al ritmo que deberíamos. En ocasiones da la impresión de que caemos en cierto grado de conformismo entrando en una zona de la que no queremos salir. La estabilidad macroeconómica es una buena plataforma para crecer, pero no es suficiente. México tiene que aprovechar este momento para dar un salto importante.
Si queremos certidumbre, tenemos que presionar con mecanismos distintos para que los legisladores aprueben las reformas pendientes. Es indispensable que la reforma laboral no se siga postergando. Sin ésta no hay manera de lograr un crecimiento sostenido, pues no existen las condiciones para que miles de jóvenes se incorporen al mercado laboral y a un sistema de legalidad. Necesitamos una reforma urgente que nos permita ponernos de acuerdo más fácilmente. Ésta será la única manera de completar el requisito que nos falta para cumplir con todas las condiciones necesarias y suficientes. Sólo así podremos crecer como no lo hemos hecho.
armando.regil@eleconomista.mx