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Opinión

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Entre la espada y la pared

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Foto EE: Eric Lugo.Foto EE: Eric Lugo.

Tere Vale

En esas estamos, tendremos que elegir ante opciones igualmente terribles y de las que no hay escapatoria. En ocasiones la vida, los virus o los autoritarismos nos ponen en estas disyuntivas y no queda de otra más que intentar escoger la opción “menos peor” y asumir que esto es lo que hay y que así nos tocó y ya. Resignación o resiliencia si ustedes prefieren en estos momentos desafortunados.

La encrucijada integrada por “confinamiento ante el virus versus sobrevivencia económica” nos coloca prácticamente en un callejón sin salida. La escalada que hemos sufrido en las últimas semanas en el número de contagios por Covid la hemos tenido y la tenemos que enfrentar solos. Desde el 2020 nos quedó muy claro a los mexicanos que nuestro gobierno no iba ni va a apoyar en ningún sentido a los micro, pequeños y medianos empresarios. Por si esto fuera poco, recordemos que 60% de los trabajadores de nuestro país forman parte de la economía informal y que en ese caso no hay de otra más que salir a ganarse la vida contra viento, bicho y marea, para ellos se trata de salir o salir, como la única opción para comer. 

Lo más triste es que mientras en otros países latinoamericanos (no digamos de la Unión Europea o Estados Unidos) han existido apoyos económicos para poder salir adelante en medio de la pandemia, en México el presidente se ha negado en redondo a ello y en pocas palabras ha enviado el mensaje de que todos nos rasquemos con nuestras propias uñas. ¿Qué hacer entonces? 

Para los privilegiados que podemos trabajar a distancia la opción del home office es buena, pero el resto de los empleos que requieren ser presenciales se encuentran literalmente entre la espada y la pared y ninguna de sus opciones están libres de amenazas y peligros para su vida y alimentación. ¿A quién le importa?

Justo para evitar los apoyos y no asumir su responsabilidad, la actual administración se ha dedicado a minimizar la pandemia, a decir una y mil veces (desde hace 2 años y hasta hoy) que la curva está aplanada y que el “covidcito” es lo más parecido a una gripita que se cura con tecitos y caricias en la espalda con VapoRub. ¡Nada más falso! Desde luego el cubrebocas no forma parte del atuendo presidencial y con Ómicron o sin él, López Obrador se niega a utilizarlo para mal ejemplo a todos los mexicanos. Estamos en problemas.

Por otra parte, reconozcamos que somos una ciudadanía “a modo”, nuestra indiferencia y resignación hace que seamos muy poco exigentes con nuestros gobernantes y nuestro ancestral desinterés por los asuntos públicos son una combinación letal que nos ha traído a esta (entre otras) muy desafortunada situación.

Los pronósticos más optimistas hablan de que quizá en un par de semanas comenzarán a bajar los contagios y los más pesimistas nos dicen que el 50% de la población de nuestro país resultará contagiada en esta fatídica cuarta ola. Como quiera que sea el asunto se ve aterrador.

En nuestras manos, en levantar la voz, en nuestra capacidad de demandar y no mirar hacia para otro lado, está la posibilidad de hacernos escuchar y lograr lo que todos queremos: salud y al menos sobrevivencia para todos los mexicanos, ya no queremos más familias enlutadas.

Twitter: @TereValeMX

Youtube: El Rapidín

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