Nos reunimos a festejar el Año Nuevo. Para nuestra sorpresa, caímos en cuenta que, por uno u otro motivo, toda la alegre tropa se volvió abstemia. Los que presumíamos de ser Tomandantes del Primer Botellón de Inflantería ya pasamos al retiro. Brindamos con agua y -oh, paradoja- ninguno se agüitó. Aquellos que proclamamos: Alegría que no provenga del alcohol es ficticia , hoy sabemos que todo se conserva en alcohol menos los secretos, el hígado, la familia y el trabajo .

Los 10 meses que llevo sin fumar fueron la comidilla de la comida -en realidad, para la mayoría una dieta blanda baja en colesterol-. Antes platicábamos de nalgas, ahora hablamos de próstatas.

Uno de los comensales, le diremos X, no le gusta que su nombre salga en el periódico porque es muy tímido, al decir de su mujer, una simpatiquísima rubia, si no fuera tan tímido, su hijo primogénito hubiera nacido tres años antes. X, a bocajarro, me preguntó: ¿Qué opinas de los primeros días de la Presidencia de Enrique Peña Nieto? La pregunta me agarró fuera de balance, traté de esbozar una respuesta que conforme la formulaba se convertía en homenaje involuntario a Mario Moreno Cantinflas Pues, mira (sólo me faltó decirle chato), la verdad es que está empezando y cuando algo comienza no se puede enjuiciar a las primeras de cambio. Si te dijera yo que lo siento muy acá, me precipitaría en mi juicio porque el cuate, como quien dice, va paso a pasito, como si dijéramos aquí estoy pero apenas voy llegando .

En mi auxilio llegó El Chicharrón para proponer un brindis con agua de jamaica, lo más parecido al vino tinto. El Chicharrón debe su apodo a la ginecomastia que padeció en la adolescencia. Como a los 14 años, a Federico -ése es su nombre- le creció el seno derecho 5 o 6 centímetros más que el izquierdo. De ahí su apodo. A sus costillas -o mejor dicho, a su pecho- hicimos bromas como regalarle un brassiere 32 copa A liso del lado izquierdo. Antes de que entrara a la universidad El Chicharrón se sometió a una cirugía. Los más bromistas de la palomilla le aconsejaban no que le extirparan el seno derecho, sino que se aumentara el izquierdo.

El trono del águila

Una de las ventajas que tiene no tomar alcohol­ es la carencia de cruda. Una de las desventajas que tiene la no ingesta de bebidas embriagantes es que está uno conscien­te de todo lo que dijo durante la reunión y al otro día lo recuerda a la perfección. Por eso, con cierto rubor, reparé en la ambigua y acantinflada respuesta que le di a X cuando me cuestionó sobre los primeros días de gobierno de Enrique Peña Nieto. Sentí cruda moral de no haber podido darle una respuesta congruente.

Ahora que ya lo pensé -hasta donde me da mi coeficiente intelectual- puedo ofrecer una mejor respuesta no sólo a X, sino también a los lectores a los que por esta única ocasión llamaré Y (y) Z.

Durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, nos acostumbramos a leer en los periódicos o enterarnos por la radio y la televisión del abrir de boca constante del Mandatario en turno, fuera para decir cualquier ocurrencia que el autor confundía con una idea, emitir una ramplona opinión sobre el tema que viniera al caso o deleitarnos con una hermosa parábola de su creación. (Felipe Calderón tuvo dos memorables: La del médico nuevo que encuentra cáncer en el enfermo al que curaban con tesitos, abre para extirpar el mal que está a punto de la metástasis. En eso está cuando acaba su sexenio y se va a Harvard a dar clases de medicina. La otra, la de los boleros a los que prestas tu cochera para que den grasa en el barrio y, poco a poco, se van adueñando de tu casa. Cuando te vas a hacer un sándwich, te los encuentras en el refrigerador y ahí es donde dices: ‘Mejor aquí los dejo y me voy a comerme una hamburguesa en la cafetería de una universidad estadounidense’. ¿Qué tal, Harvard?).

Aturdidos por la palabrería presidencial como estuvimos los 12 años azules, nos llama la atención que en sus primeros 40 días de gobierno haya sido mucho mayor el silencio que los discursos de Peña Nieto.

El mexiquense observa el panorama como el boxeador que estudia a su rival los primeros rounds. Tengo la impresión de que apenas le está midiendo el agua a los camotes de la clase de cucarachas con las que tendrá que lidiar, para empezar y ,yo diría­ sobre todo, los gobernadores, principalmente -puesto que son más en número y mañas- los de su partido.

Es verdad que la cuarentena es muy corto tiempo para hacer una evaluación y que, tanto en la seguridad como en la economía, no ha habido prácticamente ningún cambio; pero, hasta ahora, Peña Nieto ha demostrado prudencia y seriedad. Se le nota bien asesorado. Hay también, justo es decirlo, un renacer de las acartonadas formas priístas -abrazos a diestra y siniestra y la reiteración de mi más distinguida consideración . Era de esperarse, sobre todo, después del desparpajo panista. La utilización del Palacio Nacional para enmarcar algunas ceremonias le da un carácter de formalidad -no confundir con solemnidad- a la política, que se había perdido.

No puedo resistir hacer un símil, totalmente fuera de nuestra realidad legal republicana, pero se los ofrezco a los lectores como Calderón repetía sus parábolas y Fox expresaba sus pendejadas.

En estos primeros 40 días de su mandato, me imagino a Enrique Peña Nieto como el equivalente a un Rey en un país monárquico, donde el Monarca hace más las veces de un símbolo que de poder efectivo. En torno del Soberano -momentáneo-, los actores políticos firmaron el Pacto por México, cuyo cumplimiento está en manos de un consejo rector pluripartidista. En ese orden de cosas, Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong vienen siendo el Jefe de Gobierno y el Primer Ministro -elija el lector a quién le otorga ese cargo- alrededor de ellos, se mueve la economía, la política, grupos e intereses.

Sin embargo, la luna de miel entre Emperador y sociedad terminará muy pronto. El bono democrático se agotará en unos días más y Su Alteza tendrá que convertirse en Presidente de la República. Entonces, tendrá que abrir su juego y mostrarnos, realmente, de qué lado masca la iguana . Así veremos si ya están todos los que tienen que estar o si son todos los que están. A la sazón, las calabazas se irán acomodando en la carreta al tiempo que ésta rueda.

Retazos con hueso

¿Traidor? En la LXI Legislatura, los diputados petistas: Jaime Cárdenas Gracia, Gerardo Fernández Noroña y Mario di Costanzo Armenta se convirtieron en la punta de lanza legislativa de Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento. Hoy, que Di Costanzo ha sido nombrado Director de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), sus propios correligionarios le llaman traidor . ¿Qué no es mejor ver el nombramiento como un acto de pluralismo del actual gobierno? ¿Quién servirá mejor los intereses populares, un hombre de izquierda o una persona como Luis Pazos?

Perrada. Hace dos días, comenzó a aplicarse el programa de desarme voluntario en Gustavo A. Madero. La entrega de armas de fuego a cambio de tabletas electrónicas y bicicletas ha dado buenos resultados. Continuará en Iztapalapa, donde también recibirán perros.

Raúl Araiza

Murió con cartas credenciales de innovador, timbres de orgullo de intuitivo creador de una televisión legendaria. Consumó la hazaña de pasar de la realización de televisión a la cinematográfica con todos los grados de dificultad que implicaba hacer cine en la época de los sindicatos cerrados al nuevo talento. En 1965, la agencia en la que yo trabajaba lo contrató para que dirigiera una serie. Para entonces, ya su trabajo había suscitado entusiasmo por su excelencia, me le pegué con afán de aprendizaje. No fue mucho lo que le aprendí porque era un genio y a los genios no se les aprende, se les admira. Descansa en paz, Raúl.