Cuando llegan las vacaciones y los fines de semana, los picnics como momentos de convivencia para muchos citadinos están a la orden del día. Pero, ¿cuáles son sus significados y usos sociales?

El origen de la palabra picnic se lo disputan entre franceses o ingleses. Piquer, que significa picotear, o picar, y nique, que es una palabra en desuso que se refiere a algo sin valor. Algunos otros dicen que el origen es inglés, y significaría: tomar un momento, o un instante. Sea cual sea su origen, la práctica del picnic se hacía ya desde la antigüedad como una práctica en la que básicamente se tomaba los alimentos sentado o acostado sobre el pasto. Aunque todos entendemos en qué consiste el hecho de ir a hacer un picnic, sus usos y significados cambian y hablan de la forma en la que vivimos en sociedad a través del tiempo.

Se sabe que desde la Edad Media las personas tenían la costumbre de tomar alimentos en el campo. Sin embargo, la práctica del picnic se pondría de moda —como muchas otras prácticas de la vida social— a partir de que la aristocracia gustaba de organizar banquetes en los que mesas, copas y manteles eran instalados en los jardines y bosques por parte de los sirvientes. Con las grandes revoluciones y el derrocamiento de algunas de las aristocracias en Europa, la práctica del picnic se volvió un símbolo de democratización, puesto que a partir del derrocamiento de algunas monarquías absolutistas, el uso de los jardines y bosques alrededor de los palacios ya no estaba reservado para la aristocracia, sino para el uso y disfrute del pueblo.

Los picnics llegan a su apogeo en el siglo XIX, constituyendo una de las prácticas preferidas incluso por los intelectuales para el intercambio de ideas, muestras culturales, etcétera, que quedarían plasmadas en obras como Déjeuner sur l’herbe de Claude Monet por ejemplo.  La práctica del picnic en la actualidad toma diferentes usos y significados. Para muchas personas que habitan en países donde el invierno arrecia, el picnic es una de las primeras prácticas que indican la llegada de la primavera o del buen tiempo apenas se asome un rayo de sol. De esta forma, cualquier parque en medio de la jungla urbana, incluso los andenes a la orilla de los ríos en ciudades europeas, sirve como punto de reunión para la comida de oficinistas al mediodía, o a la salida del trabajo.

El picnic en el espacio urbano constituye también una práctica de resistencia hacia el crecimiento desmesurado de las grandes urbes que poco a poco cuentan con menos espacios verdes para el uso de sus habitantes. La comida del picnic generalmente incluye cosas que se puedan picotear fácilmente, que no se tengan que calentar o que sean de fácil transporte, consumo y conservación. Si estudiáramos la comida de picnic por regiones, nos daríamos cuenta de que es una muestra variada y poco uniforme de las culinarias locales. En conjunto con el desarrollo de esta práctica, en algunas ciudades europeas se ofrecen los menús picnic a la carta en los que una comida será entregada en el punto de reunión de un grupo de comensales.

En México, picniquear a veces también significa la instalación de un asador, o un anafre en el que las confecciones culinarias distan de ser algo sencillo. Debido a la falta de espacios urbanos verdes y  los procesos de gentrificación de muchas zonas de las ciudades, esta práctica no está tan democratizada como en la contraparte europea.

@Lillie_ML