El drama y el suspenso son buenos para el cine y las teleseries. Pésimos para la marcha de la economía y la estabilidad de los mercados.

¿Cómo le irá al peso mexicano en los próximos meses? Mucho dependerá de cómo se resuelvan tres nudos: la consulta sobre el proyecto del aeropuerto; la elaboración del presupuesto y la última milla del TLCAN 2.0.

El desenlace de la consulta del aeropuerto definirá muchas cosas, también marcará el tono de la relación del próximo Gobierno con los empresarios y los inversionistas. El equipo de AMLO se refiere a la consulta como un ejercicio ejemplar de democracia participativa. Quizá lo sea, yo creo que No. Lo que sí, es una redefinición de la forma en que la política se relaciona con los grandes proyectos de inversión. Se acabaron los tiempos en los que las decisiones eran asunto de "expertos" que operan a puerta cerrada. Ahora será una auscultación del sentir del pueblo, a través de algo que tiene un vago parecido con una consulta profesional. Muchos partidarios de López Obrador lo festejan, pero hay ambiente de sala de emergencias en otro lado.

Los inversionistas han encendido la señal de alerta. No confían tanto en la voz del pueblo, ni en las encuestas, pero cruzan los dedos con la esperanza de que sea cierta la versión de que la consulta tiene los dados cargados y que al final quedará Texcoco.

Este nerviosismo de los señores del dinero se manifiesta, por lo pronto, en un freno a dos colocaciones de Coppel y Banca Mifel en Bolsa. No se llevaron a cabo porque "no hay condiciones", dice el parte oficial. Off the record la explicación apunta a la preocupación por la consulta del aeropuerto. Los inversionistas internacionales no quieren crecer posiciones en México mientras siga la duda aeroportuaria. Estas colocaciones no eran gigantes ni cambiarán las cifras macro, pero sí nos hacen conscientes de un riesgo: la consulta podría tener un efecto dominó. Si se cae Texcoco, otras cosas podrían morder el polvo.

El aeropuerto no es el único factor de incertidumbre. En el escenario económico, tenemos otros dos focos prendidos, el presupuesto 2019 y la conclusión del USMCA.

El presupuesto del 2019 pondrá a prueba la promesa de disciplina presupuestal de López Obrador y su equipo, pero también su capacidad de lidiar con la realidad. Abel Hibert, uno de los principales asesores económicos del próximo presidente adelanta que han localizado ahorros por casi 355 mil millones de pesos y oportunidades de ingresos adicionales por 120 mil millones. Estos recursos permitirían financiar gran parte de los nuevos proyectos y programas, Tren Maya, refinerías y becas para jóvenes, entre otros.

¿Podrán volver realidad esos 474 mil millones? Esa es una de las grandes dudas. Es obvio que en el sector público hay despilfarros e ineficiencias, además de áreas de oportunidad en mejoras, pero una cosa es la teoría y los toros se ven distinto en la arena. Falta ver en acción al nuevo gobierno para ver su capacidad de hacer la faena en el ruedo. Vale decir que si consiguen "aparecer" esos 474 mil millones, estaremos ante la mayor hazaña en la historia de la administración pública mexicana. Nadie ha logrado algo similar, a gran escala. Se necesitará honradez a toneladas pero también excepcional talento administrativo y un manejo político fuera de serie, porque cada ineficiencia tiene su grupo de beneficiarios y, en algunos casos, las ineficiencias se "justifican" por la necesidad de cumplir pactos políticos. Estamos frente a un gobierno capaz de conseguir gratis lo que al PAN y al PRI les costaba millones (¿SNTE, CNTE y otras siglas más?) El tiempo lo dirá.

El tercer componente de este triángulo de la incertidumbre económica está fuera de México. Al TLCAN 2.0 le falta pasar la aduana legislativa para convertirse en USMCA. No es un mero trámite, Trump podría tener el Congreso dominado por los demócratas y enfrentar un rechazo al nuevo acuerdo comercial.  No hay una aprobación garantizada, ni tampoco está seguro el apoyo de Trump. La amenaza de cancelación del USMCA por la caravana centroamericana es un recordatorio de lo poco confiable que es aquel señor.

Tres grandes dudas que constituyen un triángulo de incertidumbre. Ánimo, que no es el Triángulo de las Bermudas.

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.