Siempre quise un teléfono de ésos. Aunque rudimentarios, tengo la impresión de que aquellos aparatos eran más funcionales que los actuales digitales. Con sólo levantar el auricular y decir: Aló operadora, comuníqueme con la policía era suficiente. La centralita -como le llamaban- lo comunicaba a uno con quien quisiera, a condición -obvio- que el solicitado estuviera suscrito a la red. Eran otros tiempos. Con el advenimiento del disco para marcar y los conmutadores automáticos, hacer una llamada se convirtió en trabajo, leve, pero trabajo. En cambio, el aparato al que me refiero parecía traer una secretaria incluida, por supuesto que nunca tuve ni usé uno de estos antiguos artilugios anteriores a mi nacimiento, pero a fuerza de ver su efectivo y rápido desempeño en las películas situadas en los años 20 mi deseo de poseer uno se convirtió en obsesión.

Fue por eso que en mi última visita a un mercado de pulgas -llamados así porque cuando uno regresa a casa se pasa el resto del día rascándose- me causó una grata sorpresa que un aparato de éstos estuviera a la venta. Su precio no era barato. Hice cuentas y concluí que bien valía la pena quedarle a deber a mi ex tres meses de pensión con tal de tenerlo. Antes de comprarlo intenté regatear el precio. No se puede mi jefe -me dijo el vendedor- la semana pasada el señor Slim me ofreció 200 varos más de lo que usted ofrece y no se lo vendí. Quedó de venir mañana con el suficiente cash. Al escuchar el nombre del otro cliente potencial, me dije: Si él lo quiere comprar, de seguro adquirirlo debe ser un buen negocio. Me lo llevo -exclamé dándole los billetes apresuradamente-.

Con las compras compulsivas sucede lo mismo que les pasa a los perros que les ladran y persiguen a los autos: si los llegan a alcanzar no saben para qué los perseguían. Eso me pasó con mi adquisición telefónica. Luego de presumirla por unos días sin que nadie creyera que la pieza era el único teléfono de México del cual no era dueño Carlos Slim, el aparato quedó arrumbado, en calidad de cachivache, en un clóset hasta el martes pasado.

Cuando me enteré de la alineación que puso Javier Aguirre frente a Uruguay, presentí la derrota de nuestra Selección. Al caer el gol uruguayo me declaré antifutbolero de clóset y me metí a este sitio donde encontré el teléfono antiguo cubierto de polvo. Me di a la tarea de limpiarlo con una franela.

Cuando ya estaba reluciente de limpio, empezó a emitir timbrazos como si estuviera conectado. Presa de la curiosidad, contesté la llamada. Solté un tímido aló y quedé pasmado cuando escuché: Hola amo, soy el genio del teléfono, al limpiarme me has liberado. Estoy para servirte. Escucha el siguiente menú: para hacer una llamada de larga distancia aprieta una vez el auricular. Para hacer una llamada local apriétalo dos veces. Para hacer una llamada a un celular aprieta tres veces el auricular y menciona el número al que quieres llamar anteponiendo el 044. Estas llamadas se te cargarán a tu recibo telefónico. Pero si quieres divertirte sin costo alguno, mi amo, aprieta cuatro veces el mencionado adminículo y escucharás una pieza auditiva titulada Birds in the wire, the mix , que consiste en una combinación de bien seleccionados fragmentos de viejos, nuevos e inéditos telefonemas a cargo de políticos y personajes mexicanos .

El genio del teléfono picó mi curiosidad y yo le piqué cuatro veces al auricular.

Invito al lector a leer la transcripción de lo que oí, no sin hacerle una advertencia: pondré al final de cada frase las iniciales del personaje que habló. Luego revelaré los nombres completos de los actores de esta singular ensalada de audios.

Pájaros en el alambre , la mezcla

Es una cobardía de Carlos atacarme públicamente, es una traición de hermano. Y voy a decir que los fondos salieron del erario público para que se devuelvan. (RS) Y bueno en el caso de Salinas, se robó la mitad de la partida secreta e hizo muchas cosas. (LT) Pues entonces va pa’tras esa chingadera no pasa en el Senado. (EG) Oye mi amor. Este, qué vas a querer comer siempre, ¿quieres camarones? ¿Cómo los quieres? O quieres lo que te gusta, ¿cómo se llama? La langosta. (MM) Estoy ahorita en plenitud del pinche poder; tengo el gobierno en la mano. (FH) Sí, Adriana, los papeles falsos los saqué a través de Gobernación por instrucciones de él. (RS) ¿Un vinito Diamante? (MM) Yo para darte las gracias te tengo aquí una botella bellísima de coñac. (KN) Los demonios del Edén andan sueltos. (FH) Sí, cabrón no tiene madre esa pinche loca, ¿no? (Se refiere a Aurora López Acevedo) Vamos a presentar ese examen, que la demande Moreno y la clavamos. (EPM) Pues ya ayer le di un coscorrón a esta vieja cabrona. Le dije que aquí en Puebla se respeta la ley y que aquí no hay impunidad, y que aquí a quien comete un delito se llama delincuente. (MM) Hay que clavarla, y además es otro delincuente más. (EPM) Te dejarías que te rapte y que te haga cosas bonitas que te gustan. No. ¿No te dejarías? No, porque el país me necesita y Puebla me necesita. (Diálogo entre JZ y MM) Papito, ¿dónde andas cabrón? (EG) Piquete que no me gusta lo devuelvo. (FH) Yo sí me los surto sé de relaciones entre ellos, hombres y hombres. (HM) Y luego la de pechito aquí de Mane. (UR) Sí, hombre, qué a toda madre cabrón. (EPM) Estuvo a toda madre cabrón. (UR) No tuvo madre, eh. (EPM) Es un pinche madrazote. Pendejas, qué pendejas las dos. (UR) (Se refieren a Margarita Zavala y a la esposa de Gabino Cué). Pero me das por donde yo quiera, como ese día ¡qué ricura, qué delicia! (MM) ¿Sí, te gustó? (JZ) Meto las manos al fuego por Fidel y por Ulises. (EG) El proceso electoral debe ser debate, confrontación de ideas, de propuestas, de programas, inclusive todo ese chismerío que se traen que siga adelante, es lo que le pone salecita y pimienta a los procesos electorales. (VF) Si alguien sabe de espionaje son los del PRI, tal vez hasta nos están grabando, por eso no digas nada Patylu, sólo cántame La Vaca Tomasa , al fin que ésa ya está grabada. (CN) Dicen que las grabaciones las hacemos nosotros a través del Cisen, si así fuera esta conversación no se estaría grabando. (FGM) ¿A qué va el Presidente a Toronto? A hacerse tonto. (VNC).

Elenco de voces

RS: Raúl Salinas; LT: Luis Téllez; EG: Emilio Gamboa; MM: Mario Marín; FH: Fidel Herrera; KN: Kamel Nacif; EPM: Eviel Pérez Magaña; JZ: Jessica Z, edecán de 17 años, novia de Mario Marín en 1999; HM: Humberto Moreira; UR: Ulises Ruiz; VF: Vicente Fox; CN: César Nava; FGM: Fernando Gómez Mont. VNC: Voces No Conocidas.

Oí por ahí

Según estudios recientes, hacerlo parado fortalece la columna; boca abajo, estimula­ la circulación de la sangre; boca arriba, es más placentero. Hacerlo solo es rico, pero egoísta; en grupo puede ser divertido. En el baño es muy digestivo; en el auto, puede ser peligroso. Hacerlo con frecuencia desarrolla la imaginación; entre dos, enriquece el conocimiento, de rodillas, resulta doloroso.

Sea sobre la mesa o el escritorio, antes de comer o de sobremesa, en la cama o en la hamaca, desnudos o vestidos, sobre el césped o en la alfombra, con música o en silencio, entre sábanas o en el clóset: hacerlo siempre es un acto de amor y de enriquecimiento. No importa la edad ni la raza ni el credo ni el sexo ni la posición económica: leer es un placer.