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Opinión

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El regreso de Salinas

Nadie puede dudar ahora que Carlos Salinas de Gortari está de vuelta. Desde que llegó de Londres, hace un mes, para presentar su más reciente libro, el expresidente ha permanecido en territorio azteca, gozoso de las mieles del poder.

En su última aparición pública del 2010, en Mérida, regresó a los desplantes populistas, al histrionismo que le caracterizó en el cenit de su carrera política, gracias al patrocinio de su anfitriona; la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, dispuso de una aeronave de lujo (LearJet 60, matrícula XC-JCM, que se alojó en el hangar de la Base Militar número ocho de la Fuerza Aérea Mexicana) y ocupó la master suite de la exclusiva Hacienda Temozon, en Motul. La Casa del Patrón, para su goce y el de su comitiva, compuesta por cinco acompañantes.

Fue una estancia de apenas 28 horas con dos breves apariciones públicas. Una, el pasado martes 28 en el restaurante Ek Chuah del Rosas & Xocolate Hotel Boutique, ubicado en el Paseo Montejo, donde dejó ver su cercanía con la Gobernadora yucateca quien ordenó despejar las instalaciones para así conversar a gusto y sin interrupciones con su invitado.

En un saloncito del inmueble se congregaron los funcionarios yucatecos más cercanos a Ortega; entre ellos el líder del Congreso local, Mauricio Sahuí Rivero; el secretario de Gobierno, Víctor Sánchez Álvarez; el consejero jurídico, Sergio Cuevas González; el oficial mayor, Luis Humberto Hevia Jiménez, y el titular de Obras Públicas, Francisco Torres Rivas. Salinas de Gortari conversó con ellos y después enfiló hacia la Sorbetería Colón para dejarse fotografiar, saludar a los pocos meridanos que a esa hora estaban en la calle y hacer un público reconocimiento al trabajo de la única Gobernadora en México.

Veo a Yucatán trabajando en paz y en un ambiente de armonía en la diversidad. No es igual en el resto del país , elogió el expresidente, veo todo limpio, tranquilo no en todos los lugares se puede caminar así .

A su lado, la Mandataria priísta exudaba felicidad y pedía a los periodistas que no agobiaran a su invitado especial, ¡Dejen disfrutar del Paseo de Montejo al licenciado! , ordenaba.

¿Peña Nieto es su candidato? , inquirió algún empecatado reportero. En vez de la siguiente elección, mejor hablemos de la siguiente generación , cortó Salinas de Gortari, está muy lejos la elección, cada quien debe concentrarse en sus responsabilidades .

Sólo se explayó al referirse a la valiente lucha contra el narcotráfico emprendida por el presidente Felipe Calderón Hinojosa.

A pesar de que se trataba de una visita privada el gobierno de Yucatán generó media docena de boletines informativos para destacar la cercanía del expresidente priísta con Ortega, quien lo recibió ayer al mediodía en su despacho de Palacio de Gobierno.

La reunión con el expresidente de la República se efectuó en un marco de cortesía, a invitación de este último , dice uno de los comunicados en el borde de lo absurdo.

Regresaré pronto , prometió a los reporteros que volvieron a hacerle preguntas incómodas y a quienes repitió su discurso elogioso a Ivonne y a la tranquilidad que se respira en la península.

¿Resultó un espaldarazo a la inversa, de esta visita por motivos personales del expresidente a la Gobernadora de Yucatán? Es lo más probable. Porque Ivonne Ortega acusa una enorme debilidad y, sin querer, ratifica las versiones de su ruptura con el grupo que encabeza la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, y su distanciamiento del sector que se aglutina en torno al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

En el entorno más cercano a Ortega, aceptan que actualmente está sometida a fuertes presiones para que deje su cargo y acepte ser compañera de fórmula del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, quien en breve buscará la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional priísta.

Su salida del gobierno de Yucatán desataría un tsunami político que –por supuesto– escaparía de su control y que tendría como consecuencias la salida de la de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, al interinato y el ascenso de Paredes Rangel a la Presidencia del órgano legislativo.

Ante las presiones de sus compañeros de partido, la Gobernadora de Yucatán prefiere distraerse con el diferendo que sostiene en estos días con la clase empresarial de su entidad, que rechaza la imposición de impuestos a las nóminas y al hospedaje en hotel.

No son los mejores tiempos para Ivonne Ortega, ya le dijo a Salinas de Gortari: No me voy hasta el 2012 , es decir, terminará su quinquenio, a pesar de los pesares. Ella, que ha soñado con la Presidencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI)– se habría sacrificado si Enrique Peña Nieto le hubiera pedido competir por ese cargo– y se ve como integrante del próximo gabinete federal, vive sus horas críticas.

Haber dicho no a los pedimentos de la nomenclatura priísta la enaltece pero puede ser el hecho que dé al traste a su carrera política.

Quienes llevaron a Ivonne Ortega al poder –pagando su estructura electoral y a sus asesores de imagen– cobran muy caro y con altos intereses.

aaguirre@eleconomista.com.mx

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