Por estos días sigo escuchando en la radio los anuncios de una campaña publicitaria desarrollada por el gobierno federal para sensibilizar a la población sobre las, supuestas, bondades que traerá consigo la reforma energética. Desde mi perspectiva, la susodicha comunicación publicitaria puede convertirse en una bomba de tiempo porque genera expectativas que difícilmente se van a cumplir en el corto plazo. Entre los beneficios publicitados está el abaratamiento del gas y la energía eléctrica.

Para documentar el surrealismo en el que el país vive, basta saber que los anuncios son emitidos precisamente en el mismo mes en el que el gas LP sufriera un aumento en su precio de 19 centavos por litro y la electricidad de uso industrial, así como la doméstica de alto consumo, tuvieran un incremento tarifario cercano a 2 por ciento.

A lo anterior habría que agregar el ascenso en el precio del diésel y de las gasolinas. Ascenso que resultó brutal porque al gasolinazo mensual se le agregó el cobro del nuevo Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que dio por resultado que en comparación con lo que se pagaba por un litro en el pasado diciembre el diésel subió 24 centavos; la gasolina Premium, 21 centavos, y la Magna, 19 centavos. Lo bueno es que el Secretario de Hacienda ya anunció que éste será el último año de gasolinazos mensuales. Gasolinazos que el gobierno actual heredó del gobierno panista de Felipe Calderón, aunque hoy el PAN, de manera hipócrita, trata de deslindarse de ellos, sabedor que para el hombre de la calle, para el desinformado ciudadano medio, todo aumento proviene de quienes gobiernan en este momento.

Cosas simples

Luego de escribir lo que usted leyó, permanecí un buen rato frente a la computadora maquinando el siguiente texto en el que se plasmara mi sentir de lo que el país requiere para su buen rumbo. Del solemne ensimismamiento en el que caí me sacó una voz interior que me dijo: No mames, güey, ¿de veras ya te la creíste? ¿En serio piensas que tus razonamientos emiten la luz necesaria para llevar a buen puerto el barco nacional? No seas pendejo, si así fuera, hace tiempo que te hubiera pedido consejo el capitán o, cuando menos, ya te hubiese nombrado su asesor el timonel.

No seas pretencioso. Tú sólo eres un grumete de edad avanzada. Acuérdate que cuando el hospitalario periódico El Economista te dio chance de publicar tu columna se te instruyó para que opinaras desde el punto de vista del ciudadano de a pie. Y ahora resulta que eres el oráculo de la patria.

Bájale tres rayitas a tu mamonería y afanes de analista político. Ponte a escribir bisutería, cosas simples .

El perico, el borracho, ?el torito

¡Lotería! La madrugada del pasado sábado sucedió un evento de ésos en los que la realidad supera a la imaginación. Un individuo, Guillermo Yamil Reyes Torres, veterinario de profesión, briago de afición, fue detenido en un punto de revisión del programa Conduce sin alcohol. El veterinario venía bien servido. O, como diría el difunto don Gabriel Vargas: en estado burro para usar un término animal . O, para seguir con los tropos animalescos, venía como los testículos de los puercos: hasta atrás. La cuestión es que al sujeto de esta narración se le habían pasado las cucharadas. Muy a su pesar paró el auto en el retén. Cuando los agentes policiacos encargados de la revisión y manejo del alcoholímetro se acercaron al auto, del interior del vehículo salió una voz aguda que decía: Está borracho, está borracho . La voz llamó la atención de los policías que pensaron que se trataba de un compañero de juerga del conductor. Imagínese el lector la sorpresa que se llevaron cuando se percataron que el que hablaba era un perico. Un perico chivatón.

El automovilista dio positivo en la prueba de alcoholemia, por lo que fue remitido a El Torito y a pesar de haber sido delatado por él, adujo que el perico era su amigo al que no podía dejar solo. El ave acompañó al ebrio al Centro de Sanciones Administrativas.

Wikifauna nos aclara que los pericos o loros, debido a su lengua carnosa, tienen la facultad de imitar el habla humana sin entender lo que dicen.

Por lo tanto nadie culpe al perico de traidor o soplón. Más bien habrá que delatar al veterinario como un borrachín frecuente al que constantemente le gritan en su casa o en su entorno: Está borracho, está borracho . De ahí la imitación hecha por el loro.

Lo que no aclaran las notas leídas en diferentes periódicos sobre el caso es qué hizo o dijo el perico durante el periodo de reclusión. Tal vez se acogió al programa de testigos protegidos.

Ahora caigo: me dijeron que con un buen perico el alcohol se sube menos.

Oí por ahí

Un tipo va a un hospital en busca de un amigo del que le informaron que se encontraba grave. El tipo entra al cuarto del enfermo y le pregunta: ¿Qué tienes? El amigo le contesta: Estoy amputado. Bueno dice el tipo , si quieres regreso más tarde cuando estés de buenas.