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Opinión

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El penacho

Tere Vale

En un viaje a Viena, hace ya muchos años, tuve la oportunidad de ver en vivo y a todo color, en el Museo de Etnología de esa ciudad, al magnífico y tan mentado últimamente “Penacho de Moctezuma”. Es realmente una pieza impresionante, de más de un metro de altura, deslumbrante por su colorido y diseño con sus 222 plumas de quetzal, tejuelos de oro y piedras preciosas.

Que haya pertenecido a Moctezuma ya es otro cantar, porque bien a bien no existe ninguna prueba de ello. Muchos estudiosos de este objeto prehispánico dicen que del penacho del que les hablo era uno más entre los muy bonitos y variados atuendos que el hijo de Axayácatl o cualquier otro jefe de alto rango tenia. Vaya usted a saber.

En la mayoría de los museos del mundo existen piezas de gran valor artístico y cultural y que son patrimonio de otros países. El MET de Nueva York, el Louvre en Paris, el Museo Británico y muchos más contienen arte y objetos de todas partes del mundo. Ni modo.

Pero hablo hoy del famoso penacho y del problema que se ha generado desde el año 2020 cuando el gobierno mexicano solicitó una vez más su devolución a México, ya que creo que ante la cantidad de dificultades mayores que nos aquejan hoy, el tiempo-presidente-gobierno-no primera dama que se le ha dedicado al tema es desde todo punto de vista inapropiado y casi escandaloso.

Para la mayoría de los mexicanos, por el momento, es totalmente intrascendente si regresa el penacho o no. Tenemos otros asuntos de qué preocuparnos seriamente: la inflación que no cede y que aumenta día a día en México y en el mundo hace que la ida al súper o al mercado se vuelva un evento de cálculo presupuestal delicado para poder alimentar a la familia. La falta de empleo bien remunerado, la informalidad de nuestra economía (60% de la población pertenece a ella), el aumento incesante de los precios del petróleo (dado que importamos más de lo que exportamos) son todas malas noticias para nosotros, que afectan gravemente la economía nacional. Con todo y lo anterior lo más preocupante es que nuestro país se vuelve cada día más violento y las matanzas en Michoacán o Puebla, los feminicidios (10 mujeres asesinadas diariamente) o la brutalidad en un campo de futbol nos hacen ver con preocupación no solo el futuro sino el presente de nuestra nación.

No queremos más cortinas de humo ni distractores, no queremos más rifas de no aviones, ni “pausas” en la relación con países amigos e importantes por su relación no solo comercial, sino cultural. Queremos que los gobernantes asuman su responsabilidad y hagan el trabajo para el que fueron electos.

Si la impunidad y la corrupción se combatiera con la energía y decisión con la que se ha combatido en este sexenio a las feministas, no más con eso…otro gallo nos cantara.

Los mexicanos creo, no queremos estar divididos, ni queremos en su mayoría ser adversarios de nadie. En este mundo los humanos y en especial los gobernantes deberían tener como premisa dar lo mejor de sí mismos en bien de la colectividad. A la mejor soy una ingenua, pero a mi no se me asoma el penacho, eso sí.

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