Lectura 3:00 min
El partido de las mujeres en Estados Unidos

A billboard is seen ahead of the U.S. 2018 midterm elections in Dallas
Si sólo dependiera de las mujeres, el partido que llevó a Donald Trump a la presidencia sería aplastado en las elecciones legislativas de este noviembre.
El sitio especializado en encuestas y estadísticas FiveThirtyEight utilizó las tendencias de voto publicadas entre el 4 y 20 de octubre por 10 encuestadoras; las fragmentó por género, raza y educación y con base en esta información hizo un cálculo prospectivo. Éste revela que si las mujeres fueran las únicas en acudir a las urnas en unos días, los demócratas obtendrían 275 escaños y los republicanos sólo 160.
La preferencia electoral azul podría no parecer una gran sorpresa, puesto que por varios meses se ha proyectado que recuperen el control de la Cámara de Representantes; sin embargo, según las encuestas recientes obtendrían aproximadamente 234 curules contra 201 rojos. Una victoria tan avasalladora como la que le daría el voto exclusivamente femenino a los demócratas (41 legisladores más que si también votaran los hombres) se vio por última ocasión en 1978.
Estos datos no son una casualidad: aunque en 2016 Hillary Clinton ganó en promedio el voto femenino, falló con las mujeres blancas. Se debió a que las más pobres y sin educación universitaria dependen económicamente de un hombre que pudo ejercer presión en ellas (Institute for Social and Economic Research) y a que las iglesias cristianas evangélicas –a las que acude este sector de la población- apoyaron abiertamente a Trump.
Sin embargo, el presidente ha perdido popularidad de manera drástica específicamente con estos dos grupos, de acuerdo con el Pew Research Center el respaldo de los evangélicos al republicano ha caído en 13 por ciento y, tras el escándalo del juez Kavanaugh, en 19 por ciento entre las mujeres republicanas, según reveló la New York Magazine.
Sumado a esto, el partido que nominó por primera vez a una mujer para la presidencia (otra había aspirado a ser mandataria de Estados Unidos 143 años antes pero no fue abanderada por alguno de los dos grandes) le apostó a las candidatas en esta contienda: más del 50% de los nuevos abanderados –es decir, excluyendo a quienes buscaran la reelección- son mujeres.
Un estudio del Boston College muestra que los demócratas tienen una tendencia feminista sostenida hace tres décadas: en 1988 menos del 10 por ciento de sus nominados eran mujeres, para el 2000 la cifra había crecido a 20 por ciento y hoy lo son la mitad. En contraste, hace treinta años menos del 10 por ciento de los candidatos republicanos eran mujeres y crecieron sólo 4 puntos porcentuales en estos años, es decir, más del 85 por ciento de sus abanderados siguen siendo hombres.
Si la apuesta del partido favorito a ganar el 6 de noviembre es femenina, probablemente habrá un congreso con más mujeres que nunca en los Estados Unidos y aunque todavía estarán lejos de la equidad política que han alcanzado otros países, al menos el presidente Donald Trump tendrá un, urgente, doble contrapeso.