Según el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial 2013, elaborado por el INEGI, la mayor parte de docentes en el país está concentrado en la educación primaria. De este segmento, el 65% de docentes frente a grupo son mujeres. Si pensáramos que el 100% de las mujeres que forman parte de los distintos colegios, decidieran unirse al paro, estos tendrían que laborar con el 35% de su personal. Eso sin tomar en cuenta los datos de personal administrativo y de limpieza. Por supuesto que para las escuelas esto representa un reto, aunque quizá, en sus números algunas escuelas no han considerado que tampoco tendrán al 100% de los alumnos ese día, con el mismo optimismo tendríamos que restar al 50% porque son niñas y sumarle aquellos niños cuya llegada a la escuela dependa de su mamá, y que no irán a clases porque de otra manera ellas no podrían sumarse al paro.

Sin embargo, a pesar de lo fríos que son los datos, y los temores que despiertan los retos de operación en estas circunstancias, muchas escuelas han tomado la decisión de seguir operando. Antes de mencionarlas, quiero hacer hincapié en por qué la postura de estas escuelas es la correcta:

  1. Si las personas hombres/mujeres/trabajadores de determinado sector deciden protestar dejando de presentarse a su lugar de trabajo, y la empresa en cuestión sale con la idea de convertir ese día, en un día de asueto, cerrando sus puertas, despoja a sus empleados de un derecho. Cuando la escuela decide que no estará abierta, arrebata a las mujeres y niñas de su comunidad, el legítimo derecho a protestar.
  2. Cuando la escuela decide abrir sus puertas con el 35% del personal, está respetando y entendiendo el sentido del paro, lo que convierte a la institución en aliada del movimiento. Y ¿quién no puede ser aliado/a de un movimiento que está en contra de que se esté asesinado a mujeres?
  3. Inigualable oportunidad educativa. ¿Se imaginan a sus hijos hombres llegando a la escuela y preguntándose por qué su maestra no fue, por qué sus compañeras se quedaron en casa? Viviendo en carne propia que, si no hay mujeres, entonces muchas de las actividades que dan por hecho cada día no podrían suceder. La lección va en el mismo sentido para los profesores.

Aquí algunos fragmentos de los comunicados de las escuelas que permanecerán abiertas:

Instituto Asunción: “Apoyamos la decisión del personal femenino y alumnado que elijan o asistir al colegio el próximo 9 de marzo, y no tendrán ninguna afectación académica o laboral por ello.”

Colegio Sagrado Corazón, por cierto, colegio que apenas acaba de incorporar niños, era solo para mujeres: “Para las alumnas y el personal femenino que decidan faltar en apoyo a este movimiento, no se tomará en cuenta la inasistencia, ni se descontará el salario del día. “En el Colegio habrá personal que atienda a sus hijas e hijos en caso de que decidan asistir”.

Universidad Anáhuac: en un inicio anunció que, en apoyo al paro, cerraría sus instalaciones. Después de escuchar a la comunidad universitaria, rectificó y la universidad laborará con el personal masculino y femenino que decida no unirse al paro. Por supuesto, sin consecuencias para quienes decidan parar.

La violencia que vivimos las mujeres desde que somos niñas, no escapa ninguno de nuestros entornos, y mucha de esa violencia se vive en las escuelas, la manera en la que decidan hacer frente a este reto, dará forma también, a sus resultados. Las escuelas que no saben cómo conseguirlo, pregunten a las que ya lo descifraron.

Si las mujeres y niñas no conseguimos el 9 de marzo demostrar la urgencia de atender la violencia de género a través la ausencia, lo haremos otra vez, y no será en silencio.

[email protected]

Pamela Cerdeira

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana

Columna invitada

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana. Conduce el programa "A Todo Terreno" en MVS Radio. Ha escrito para diversas publicaciones y trabajado en distintos espacios en radio y televisión.