El presidente de la República envió al Congreso de la Unión el paquete económico para el próximo año e incluye tres documentos: los Criterios Generales de Política Económica, la iniciativa de la Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. En el primero de éstos se hace un recuento y diagnóstico de la economía mexicana (y del contexto internacional relevante) para establecer a partir de ello el marco macroeconómico base que da sustento a la estimación de los diversos rubros de ingresos del sector público federal con los cuales se financian los diferentes programas de gasto.

El marco macroeconómico estimado por el gobierno no contempla mayores cambios respecto a la evolución reciente de la economía mexicana y es, en general, consistente con los estimados por diversos analistas, aunque en algunos rubros tal vez sea más optimista. Destacan las siguientes proyecciones: crecimiento del PIB entre 1.5 y 2.5% (2% puntual), inflación promedio anual de 3.9%, inflación a diciembre de 3.4%, tipo de cambio promedio anual respecto del dólar estadounidense de 20 pesos, tasa promedio de interés nominal interna (CETES a 28 días) de 8.3% y crecimiento del PIB de Estados Unidos de 2.6 por ciento.

En materia de finanzas públicas destacan la meta de un superávit primario equivalente a 1% del PIB y de Requerimientos Financieros del Sector Público (la medida más amplia de déficit fiscal) de 2.5% del PIB, con lo cual el saldo de estos respecto del PIB se mantendría igual que el registrado este año, es decir, 45.3 por ciento. También en este rubro, destaca que se proyecta que los ingresos tributarios totales se incrementarán en términos reales en 3.8% respecto del cierre estimado de éstos para el 2018; sin considerar el IEPS en gasolinas, los ingresos tributarios aumentarían, en términos reales, en 1.4% también respecto del cierre proyectado para este año. Las proyecciones son razonables y reconocen, en general, un comportamiento inercial de la economía. Hay, sin embargo, diferentes riesgos que pudiesen alterar lo proyectado.

En el ámbito internacional el riesgo es que el crecimiento de la economía mundial se desacelere durante el próximo año. Se espera por una parte que la Reserva Federal de Estados Unidos continúe con el proceso de normalización de la política monetaria, lo que significaría incrementos adicionales en su tasa de fondeo, a lo cual hay que agregar que la estructura intertemporal de las tasas en el mercado financiero de Estados Unidos a los diferentes plazos (la denominada curva) se “aplanó” en los últimos meses, lo que daría la señal de que se espera una significativa caída en el crecimiento de la economía estadounidense. A ello habría que agregar la aún presente incertidumbre sobre la ratificación del nuevo tratado de libre comercio en el Congreso de ese país y el impacto que pudiese tener sobre las exportaciones mexicanas hacia la región así como sobre la inversión privada, tanto nacional como extranjera. Un factor adicional a considerar es una posible desaceleración en el crecimiento de la economía china, sobre todo por el insostenible nivel de apalancamiento que tienen.

En materia interna vale la pena destacar dos. El primero es que a raíz de la arbitraria e irracional cancelación del proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México así como la suspensión de las nuevas rondas petroleras, el riesgo país aumentó, por lo que el premio exigido ex ante para los proyectos de inversión se incrementó, elemento que inhibiría la inversión privada. El segundo es que el gasto público, particularmente el de inversión, tenga un menor impacto sobre el crecimiento al proyectado. Ambos significarían menor crecimiento económico con el consecuente impacto negativo sobre las finanzas públicas.

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IsaacKatz

Economista y profesor

Punto de vista

Profesor de Economía, ITAM. Caballero de la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa. Medalla al Mérito Profesional, Ex-ITAM.