La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) es el documento estadístico más relevante para conocer el acceso a las TIC en los hogares mexicanos. Sin embargo, el instrumento debiera tener aplicaciones más relevantes que la sola recopilación de datos, como el diseño de políticas públicas focalizadas en las regiones y en la población que aún no tienen acceso a la tecnología, o que no le están dando un uso productivo como recibir una amplia oferta de servicios públicos digitales como educación o salud, o una mayor inclusión financiera.

Pareciera que México tuvo un crecimiento considerable en la población usuaria de internet con 70.1% de ella en 2019 u 80.6 millones de usuarios, en comparación con el 65.8% de 2018. Sin embargo, el país sigue atrás de otras naciones como Argentina (74.3%), Chile (82.3%), Costa Rica (71.4%), Uruguay (75%) e incluso Venezuela (72%). Desde luego, también estamos muy atrás de nuestros socios comerciales Estados Unidos (87%) y Canadá (91%), lo cual nos resta productividad y oportunidades de desarrollo y crecimiento económicos, porque hoy la economía se organiza en Internet.

Podría pensarse que después de una reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, que reconoce desde 2013 el acceso a las TIC como un derecho fundamental, su disponibilidad en los hogares sería mayor, pero no es así. Lo anterior corrobora que siguen faltando las políticas públicas que promuevan no sólo el acceso, sino sobre todo el desarrollo de un ecosistema digital integral que incluya infraestructura fija, móvil y satelital; servicios de telecomunicaciones; contenidos y aplicaciones, y una mayor base de usuarios.

Salvo el caso de la TV digital, que se regalaron decodificadores y televisores por parte del gobierno (pero sin que la pantalla se conecte a internet), el crecimiento en la disponibilidad de TIC ha sido orgánico.

La regulación en telecomunicaciones y radiodifusión ha creado más competencia, reducción de tarifas e incluso una mayor oferta de contenidos, pero la cobertura, la penetración y la focalización de las políticas públicas siguen siendo una asignatura pendiente.

La tendencia más importante de la ENDUTIH 2019 se halla en el crecimiento del teléfono inteligente como principal equipo de conexión, con 95.3% de quienes son usuarios de Internet. El mensaje es claro pero no siempre comprendido: podemos llegar y beneficiar directamente al usuario final con contenidos, aplicaciones y servicios relevantes para cada uno de ellos. El uso de otras tecnologías como laptops, o bien se encuentra estancado o incluso está decreciendo, como es el caso de las computadoras de escritorio, que redujo su uso de 32 a 28.9 por ciento en 2019.

También es nítido el dato de que la población rural no está recibiendo los beneficios de la conectividad, pues apenas 47.7% de la población en esas comunidades son usuarios de la red, a pesar de que 59.9% tiene acceso a un teléfono celular.

México no está haciendo un uso más productivo de las TIC y la web. En la escala de los usos de internet predomina el entretenimiento, el acceso a las redes sociales y para comunicarse mediante apps de mensajería instantánea. En los últimos lugares se encuentran los servicios bancarios en línea, el comercio electrónico y la interacción con el gobierno.

Estos usos subdesarrollados de tecnologías por demás avanzadas se prestan a varias interpretaciones. Una de ellas es la precaria confianza-seguridad en la red, pues muchos usuarios aún no se atreven a realizar transacciones financieras o comprar en línea. Los negocios tradicionales, como los bancos, tampoco están aprovechando la inmediatez de las comunicaciones y temen perder el control sobre sus clientes. Los gobiernos aún no son eficientes a la hora de realizar trámites electrónicos y tampoco quieren desprenderse de la burocracia típica de trámites y ventanillas.

La ENDUTIH 2019 muestra avances, mejorías, crecimientos y tendencias. Pero siempre es el lado oculto de las cosas el que ha motivado las mejores y más creativas exploraciones.

Jorge Bravo es presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM

En comunicación

Estudio los medios de comunicación, nuevas tecnologías, telecomunicaciones, comunicación política y periodismo. Autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente