La unidad de inteligencia de la revista británica The Economist acaba de publicar el Índice Democrático 2015. Democracia en una era de ansiedad *. La octava edición de este estudio busca reflejar el estado de la democracia en el mundo, en un año particularmente marcado por guerras, terrorismo y migraciones masivas.

Se analizaron 165 países y dos territorios (que abarcan casi la totalidad de la población mundial) bajo los siguientes indicadores: 1) procesos electorales y pluralismo; 2) libertades civiles; 3) funcionamiento de gobierno; 4) participación política, y 5) cultura política.

Según los resultados, los países quedaron agrupados en cuatro clasificaciones: democracias plenas (20), democracias imperfectas (59), sistemas híbridos (37) y regímenes autoritarios (51).

En términos generales, la mitad de los países catalogados pueden considerarse democráticos, si bien hubo un ligero retroceso respecto del año anterior en el número de democracias plenas, que pasó de 24 a 20, con el descenso de Costa Rica, Francia, Japón y Corea del Sur.

Como era de esperarse, los países desarrollados de la OCDE dominan entre las democracias plenas y siete de los 10 primeros lugares están en Europa Occidental. La mala noticia es que la recesión económica, las crisis desatadas por los refugiados, sobre todo, y el terrorismo han tenido un alto costo político en la región.

Dos regiones mejoraron sus calificaciones, Asia-Australia y África Subsahariana, mientras que Europa Occidental y América Latina no registraron cambios significativos.

En el continente americano, Canadá tiene la mejor posición (7), seguido de Uruguay (19) y Estados Unidos (20). Con respecto a Latinoamérica, sólo Uruguay califica como democracia plena, mientras que dentro de las democracias imperfectas México ocupa el lugar 66, por debajo de Perú, Colombia, Brasil, Argentina y Chile.

El principal hallazgo es que los indiscutibles avances en materia de procesos electorales y pluralismo no se han traducido en fortaleza institucional, participación y cultura política. La región lleva una década estancada y en el 2015 la frustración social estalló frente a escándalos de corrupción política en países como Guatemala, Brasil, Chile y México.

Sin embargo, la conclusión más preocupante es el estado de ansiedad de los ciudadanos, preocupados por la inseguridad económica y personal, que se traduce en frustración contra la democracia y rechazo hacia los partidos tradicionales. Esto no es una buena noticia, incluso The Economist califica este temor e incertidumbre generalizado como una de las principales amenazas a la democracia en la actualidad .

*Puede consultarse en http://www.yabiladi.com/img/content/EIU-Democracy-Index-2015.pdf

Twitter: @veronicaortizo