En la última década del siglo XIX, en EU, Louis Brandeis inició una lucha contra los monopolios, que le llevó a ser considerado como “el Robin Hood de la ley”. Durante su trayectoria, que incluyó su participación en la Suprema Corte, Brandeis defendió su idea de que las grandes corporaciones eran nocivas para la economía y la democracia. Para él, el surgimiento y consolidación de los gigantes económicos de la época les permitiría dominar industrias completas, con efectos sobre los trabajadores y la libertad social.

El pensamiento de Brandeis resurgió hace unos pocos años, personificado por un grupo creciente de académicos, practicantes de la competencia, políticos y empresarios, que se autodenominan neobrandeistas o hipsteristas de la competencia, que señalan que la expansión de los nuevos gigantes tecnológicos, en concreto las cinco grandes (Google, Microsoft, Apple, Amazon y Facebook), es un riesgo para la sociedad.

El documento más importante que refleja el pensamiento de este grupo es un artículo del 2017, que fue el más consultado en temas de competencia en el mundo en ese año. Una joven abogada de la Universidad de Yale, Lina Khan, publicó un trabajo denominado “Amazon’s Antitrust Paradox” (“La paradoja del antitrust de Amazon”), en el que muestra su preocupación por el creciente rol que ha adquirido Amazon, como intermediaria de un creciente volumen del comercio y las comunicaciones. Khan señala que Amazon ejemplifica la reducción acelerada de la competencia entre plataformas, que lleva a una consolidación del mercado en uno o dos gigantes.

De acuerdo con la autora, Amazon es el centro del comercio electrónico, y además proporciona la infraestructura esencial para hospedar a otras empresas. Esto supone la existencia de riesgos para la competencia que el análisis tradicional, basado en el bienestar del consumidor, es incapaz de identificar y menos de resolver, por las siguientes razones.

El modelo de negocios de las plataformas incentiva la búsqueda del crecimiento versus las utilidades, estrategia que deriva en precios depredadores que, aunque pudieran ser benéficos para los consumidores en el corto plazo, a la larga conllevan una menor competencia y variedad para ellos. En cuanto a su rol como proveedoras de servicios fundamentales de intermediación, las plataformas tienen una gran capacidad de recolección de información que podría ser utilizada para menoscabar la posición competitiva de algunos competidores. Estos señalamientos han venido acompañados de un discurso de parte de la comunidad antitrust respecto de los supuestos efectos de la tecnología: un aumento de la concentración, reducción de la innovación, establecimiento de barreras a la entrada e incremento de costos de instalación, entre otros aspectos. En mi opinión, varios de estos señalamientos son desproporcionados o, cuando menos, no han sido contextualizados. Sin negar que pudiera haber situaciones contrarias a la competencia, la verdad es que nunca había sido tan barato crear proyectos empresariales. La tecnología permite acceder a infraestructura abundante y a bajo costo. Y las empresas tecnológicas también son las principales inversoras del mundo en investigación y desarrollo.

Lo relevante es que el hipsterismo propone soluciones extremas que, lejos de ser útiles, podrían causar daños significativos a la operación de los mercados. Las salidas planteadas son dos: la separación estructural de las empresas o la regulación de éstas como monopolios naturales. Desafortunadamente, en los hechos los planteamientos se basan en conjeturas y no en el análisis estructurado. Estos temas serán parte fundamental del debate de la política de competencia en los próximos años. Prueba de ello es que la carrera presidencial en EU, por primera vez en la historia, se concentra en estos temas. Y la principal contendiente por la candidatura demócrata, la senadora Warren, abandera estos planteamientos. Así, podríamos presenciar un resurgimiento de la política industrial, basado ahora en el combate al tamaño de las empresas.

@javiernunezmel

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.