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Opinión

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El gasto de alimentos en México

En fecha reciente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer los resultados obtenidos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2008.

Los resultados de dicho ejercicio estadístico hoy son ampliamente conocidos, destacando que existen casi 27 millones de hogares en el país, con un promedio de cuatro integrantes por hogar, cuyo gasto corriente total trimestral promedio por hogar es de poco más de 29,000 pesos (75.1% monetario y 24.9% no monetario).

En este espacio, hemos insistido en que la buena marcha del sector primario que se ha observado hasta el primer semestre del 2009 se fundamenta en la inelasticidad del gasto en alimentos de los hogares en México o, para decirlo de otra forma, debido a que pase lo que pase, la gente no deja de comer. La pregunta es: ¿esto sigue siendo cierto a la luz de los resultados de la ENIGH 2008? La respuesta es sí.

Sin embargo, bien vale la pena ahondar en este resultado, ya que a primera vista la impresión podría ser que en realidad los alimentos son como lo describió Alfred Marshall hacia 1895, bienes tipo Giffen. Es decir, bienes cuyo consumo se incrementa al aumentar el precio (elasticidad precio positiva) y que aumenta la cantidad demandada al disminuir el ingreso (bienes inferiores).

¿Por qué hago esta aclaración? Porque entre el 2006 y el 2008 el gasto corriente monetario disminuyó 12.7%, al ubicarse en 22,000 pesos. Sin embargo, en la composición del gasto corriente monetario, el rubro de alimentos, bebidas y tabaco incrementó su participación de 29.3% en el 2006 a 33.6% en el 2008, ubicándose en 7,389 pesos por trimestre por hogar en promedio.

Sin embargo, al analizar el gasto expresado en unidades monetarias es claro que no existe una diferencia sustancial entre el gasto del 2006 y el gasto en el 2008.

Lo anterior, significa que a pesar de que el gasto monetario total se redujo en los hogares, el gasto en alimentos se mantuvo en términos reales.

De esta forma, como resultado de la relativa inelasticidad y dado que la población continuó con su ritmo de crecimiento, es posible afirmar que la demanda total por alimentos se incrementó durante ese periodo y esto explica porqué el dinamismo del sector primario no ha replicado la evolución del sector industrial y de servicios.

*Edgar Torres Garrido es director de Análisis Económico y Sectorial de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

etorres@fira.gob.mx

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