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El enroque de Milei: del seguro intertemporal al financiamiento inmediato

Luego del triunfo rotundo de Javier Milei en 20 de 24 provincias argentinas, muchas de ellas controladas por el peronismo durante muchos años, el diario español El país especuló en su primera plana acerca de “unas elecciones muy reñidas”. La puntada de El país no es fruto involuntario de la diferencia horaria ni de la mala lectura de los datos preliminares, sino parte de un viraje no tan nuevo del rotativo hacia los intereses del sanchismo español dentro y fuera de la península ibérica. Pero no sólo fue El país. La toma de posición, antes y después, abarcó en América Latina a presidentes, expresidentes, comentaristas estelares y toda clase de expertos. Al Norte la ola llegó hasta el presidente Biden y el expresidente Trump. E incluso motivó una llamada del papa Francisco.
La derrota del kirchnerismo —la derecha populista y ladrona que ha construído sin pausa la miseria argentina— por parte de Milei —representante a su vez de la joven derecha neopopulista en lo político y de una peculiar ortodoxia en lo económico— no fue leída como lo que es: la disputa entre dos derechas (la una pro-Estado, la otra pro-mercado), sino, erróneamente, como una disputa entre Izquierda y Derecha, con mayúsculas, como si ambas denominaciones fueran una cosa unificada o fácilmente agrupable. Pero eso no es todo. Ahora el laberinto se expande con los recientes nombramientos del presidente electo para conformar su equipo de trabajo.
Sale Carlos Rodríguez, que había sido mencionado por Milei como su jefe de asesores económicos, y sale Emilio Ocampo, que había sido designado para conducir la dolarización y eliminar el banco central. En el caso de Rodríguez se argumenta que es por unos comentarios homofóbicos y en el de Ocampo, se dice ahora, porque su plan no frenaba sino que propiciaba la hiperinflación como paso previo a la dolarización. Carlos Rodríguez es rector y emérito de uno de los centros de pensamiento económico más importantes de Argentina (el CEMA), formado en Chicago y autor (junto con Aquiles Almansi), a fines de los años ochenta, de uno de los ensayos más esclarecedores de una situación casi idéntica a la actual: “Reforma monetaria y financiera en hiperinflación”.
Con todo, la salida de Emilio Ocampo es mucho más relevante. A partir de un libro sobre la dolarización en Argentina con Nicolás Cachanosky y de múltiples intervenciones públicas, Ocampo fue tejiendo los consensos acerca de la dolarización no sólo entre públicos atentos sino de cara a connotados especialistas que debatieron largamente con él. El enfoque Cachanosky-Ocampo sobre una dolarización “flexible”, basado en el estudio de experiencias latinoamericanas previas, había corregido numerosos errores del discurso dolarizador de Milei sin menoscabar su imagen pública. En particular, su argumento central de emprender una dolarización relativamente “no reversible” como seguro ante un eventual triunfo posterior del populismo kirchnerista, daba respuesta a la manera como las reglas, que en el papel congresual derrotaban una y otra vez a la discrecionalidad, eran luego aplastadas por votaciones irreflexivas, a mano alzada, para terminar en la anomia institucional. Si no está ya hoy bien fría en el ataúd, la propuesta Cachanosky-Ocampo lo estará en pocos días.
¿A cambio de qué cosas Milei abandonó un enfoque de resultados monetarios rápidos y de resultados de aseguramiento de plazos mediano y largo en medio de la anomia institucional que este país padece? La respuesta tentativa está a la vista. Entre otros varios nombramientos (como el de Federico Sturzenegger para apoyar ahora la reforma del Estado, y en el banco central durante la presidencia de Macri), entra Luis Caputo a la cartera (clave en Argentina) de Economía y entra el físico-matemático Demian Reidel, ex de JP Morgan y vicepresidente del banco central con Sturzenegger pero del equipo de Caputo, como presidente del banco central. Caputo, propiamente un economista financiero, fue ministro de finanzas y jefe del banco central con el expresidente Mauricio Macri. Conocido por sus cercanos como “Toto”, Caputo resultó muy listo, porque aguardó en la sombra su designación sin entrar al fragor de los desgastantes debates públicos que otros daban.
El run-rún del gremio en Buenos Aires es que Caputo conseguirá, en pocos días o semanas, miles de millones de dólares para contener de manera definitiva el problema del déficit cuasifiscal: la emisión de pasivos remunerados del banco central (las Leliq’s), que es tres veces mayor que la base monetaria. Si bien no se ha hecho oficial, se espera que este execonomista de JP Morgan a quien antes Milei defenestraba por perder unos 15 mil millones de dólares del banco central, operará alguna especie de megacanje quizá con la intervención del Tesoro argentino. Ante todo esto, no resulta ocioso recordar que luego de su famosa reunión reconciliadora con Macri y Patricia Bullrich, la declaración de Milei fue que ellos fueron tan generosos que no le pidieron nada.
*Seminario de Credibilidad Macroeconómica, Facultad de Economía, UNAM.