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Opinión

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El desafío de la desigualdad

Gabriel Quadri de la Torre

La desigualdad crece en el mundo, al menos desde los años ochenta del siglo XX, y se perfila como desafío existencial de la humanidad junto al calentamiento global durante el siglo XXI. Thomas Piketty lo documenta y analiza profusamente de manera histórica y estadística en su más reciente obra monumental (“Capital et Idéologie”. 2019. Seuil. Paris.) Sabemos, ciertamente, que la pobreza en el planeta se ha abatido de manera espectacular en los últimos 30 a 40 años gracias a la expansión del capitalismo y de la globalización. Por ejemplo, de 1980 a 2018 el 50% de la población con ingresos más bajos en el mundo vio crecer su poder de compra entre el 60% y el 120%, por lo que el número de personas extremadamente pobres ha caído de manera pronunciada, de 1900 millones de personas en 1990 a 689 millones en 2017 (Banco Mundial), no obstante, un considerable aumento en la población. Por su parte, en México, entre 2008 y 2018, se redujeron tanto la pobreza extrema (de 11.0% a 7.4%) como la pobreza por ingresos (de 44.4% a 41.9%), aunque han aumentado en los últimos dos años durante el gobierno del presidente López, de acuerdo al Coneval. Y no sólo el ingreso promedio en el mundo se ha elevado notablemente, sino indicadores clave de bienestar y desarrollo humano.

Sin embargo, en este mismo periodo, y a pesar del abatimiento significativo de la pobreza, la desigualdad se incrementó. El 1% de la población más rica del planeta vio crecer aún más su afluencia, al experimentar un crecimiento en sus ingresos de entre el 80% y el 240%. En el lapso mencionado la proporción del ingreso total percibida por el 10% más rico de la población en Estados Unidos, Europa y Japón pasó del 35% al 42%. Tendencias similares detecta Piketty en otras naciones como China, la India, Brasil, Rusia y el Medio Oriente, donde el 10% más rico de la población capta entre el 40% y el 65% del ingreso. Así, los grupos (deciles o centiles) más ricos de las sociedades humanas detentan un porcentaje cada vez mayor del ingreso y de la riqueza. En México, la desigualdad también es manifiesta. Si bien, el coeficiente de Gini (que mide la distribución del ingreso) mejoró  de 0.54 a 0.48 entre 1989 y 2016, el 1% de la población más rica concentra el 43% de la riqueza nacional (Oxfam México).  Debe advertirse que, en nuestro país, frente al desarrollo económico acelerado en estados del centro y norte, la desigualdad se apuntala y profundiza por endemismos muy arraigados e imbatibles de pobreza en los estados del sur, en donde las posibilidades de la mayor parte de las personas para elevar sus ingresos y ascender en el escalafón socioeconómico son casi nulas, lo cual se asocia con condiciones institucionales, demográficas, de distribución territorial de la población, geográficas y culturales específicas.

Piketty identifica raíces históricas de la desigualdad desde épocas feudales (en sociedades tri-funcionales: nobleza, militares, campesinos), y en la colonización y la esclavitud, así como en inequidades ancestrales en la distribución de la propiedad, y en el acceso desigual a la educación. Esto condujo a un clímax de desigualdad durante la Belle Époque antes de la Primera Guerra Mundial, el cual, sin embargo, se revirtió después de la Segunda Guerra Mundial, con la destrucción catastrófica de capital. La brecha de desigualdad se mantuvo a raya entre 1950 y 1980 como consecuencia de políticas fiscales muy agresivas sobre los estratos más ricos de la población, diríamos casi confiscatorias, tanto en Estados Unidos como en Europa y Japón, con tasas impositivas del orden del 80% al 90% a los ingresos más elevados y herencias.  Lo anterior se revirtió a partir de los años 80´s del siglo XX, época signada por el derrumbe del comunismo y el despegue capitalista de China, así como por la revolución conservadora abanderada por Thatcher y Reagan. Se generalizaron políticas para disminuir considerablemente la carga fiscal sobre empresas y personas físicas, limitar el gasto público, abrir las fronteras a la inversión y al comercio, y privatizar grandes empresas estatales y servicios públicos, con la finalidad de estimular el empleo y el crecimiento económico. Todo ello fue el contexto para la reducción masiva de la pobreza, pero también, para una creciente desigualdad. (Continuará).

@g_quadri

Gabriel Quadri de la Torre

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.

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