Los economistas definimos el poder de mercado como la capacidad unilateral que tiene una empresa o grupo de empresas (que pudieran actuar de manera coordinada) para elevar sus precios por encima de un umbral competitivo. Erróneamente se ha considerado que dicho umbral es el costo marginal. Digo esto porque señalar a las empresas por vender por arriba de su costo marginal, significa pretender que éstas no recuperen la totalidad de sus costos, ya que cobrar sólo en términos de los costos marginales únicamente les permitirá recuperar la parte correspondiente a los costos variables.

El error procede de un principio económico, según el cual en competencia perfecta el precio de mercado es igual al costo marginal. Lo que mucha gente olvida o desconoce es que esa situación solamente puede ocurrir cuando se analiza el largo plazo y no existen costos fijos. Ignorar los costos fijos puede tener repercusiones severas en el análisis económico. La doctrina indica que la existencia de costos fijos es un inhibidor de la entrada al mercado. A mayores costos fijos, suponiendo todo lo demás constante, habrá menos empresas en los mercados. También es cierto que impedir la legítima recuperación de la totalidad de los costos tiene repercusiones en la inversión.

Digo lo anterior porque la discusión económica reciente se ha enfocado en los precios de diversos productos de consumo amplio. Se han dado señalamientos respecto de supuestos abusos de empresas ubicadas en sectores diversos como la energía, la salud y los transportes, por citar algunos ejemplos. El argumento que se utiliza para señalar es relativamente sencillo. Si una empresa es grande, entonces se presume que tiene poder de mercado. Si además sus precios han aumentado, la presunción de culpabilidad se fortalece.

La teoría económica y la historia del antitrust muestran que la presunta relación entre tamaño y concentración de mercado, respecto de los precios y las utilidades, es una relación que empíricamente se corrobora sólo en algunos casos. La situación es mucho más compleja. En realidad, entre la estructura de una industria y los precios y utilidades existe una relación bidireccional. De hecho, cuando las barreras a la entrada son pocas, el mecanismo de mercado debe corregir los excesos de precios y utilidades, mediante el ingreso de nuevos competidores.

Para determinar si un grupo económico está abusando, se debe ser riguroso y analizar sus costos. El abuso de poder no está representado únicamente por el precio al cual una empresa puede vender sus productos. En ocasiones los precios suben porque los costos aumentan. De tal manera, no analizar los costos puede conducir al error.

El tema de las gasolinas es un ejemplo. Decir que una estación de servicio vende caro no nos alcanza para dimensionar lo que ocurre realmente en el mercado y con las empresas. Se requiere analizar la cadena de valor, para determinar los márgenes respectivos. En el caso del combustible, actividades como el almacenamiento y el transporte pueden generar costos diferenciados, dependiendo de la ubicación de la estación de servicio. Por supuesto que la intensidad de la competencia local puede incidir. Por ello, el análisis de competencia debe, siempre, considerar las posibles barreras. Si después de hacer el análisis concluimos que los precios no son competitivos, debemos preguntarnos la razón. Y con frecuencia, la ausencia de precios competitivos está asociada a la existencia de barreras a la entrada. En la mayor parte de los mercados, la eliminación de barreras es el paso inicial para tener precios competitivos. La regulación es una respuesta sólo en aquellos casos en que la competencia no es factible. Celebro que en el país se empiecen a discutir estos temas. Deseo que sea el inicio de análisis más profundos que permitan mejorar las opciones para los consumidores.

*Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación y profesor universitario.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.