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El camino de la soberbia
Pueden ser estas las primeras muestras del PRI autodestructivo que se dejó sentir con todo su poder en el 2000 y sobre todo en el 2006. El partido político con más experiencia de gobierno en México, pero también con más cola que le pisen , ha cometido errores graves que le han costado el poder.
La soberbia de sentirse ganadores, antes de competir los hizo derrumbarse en las elecciones presidenciales pasadas, para quedar en un humillante tercer lugar.
Durante buena parte del sexenio de Vicente Fox daba la apariencia que el Revolucionario Institucional se dedicó a bloquear las acciones de gobierno de un Presidente que, ciertamente, no tenía la capacidad de estar al frente de un país. Pero que tampoco encontró eco en la oposición priísta, la aparentemente más responsable para hacer los cambios estructurales que a México le urgían.
Cada uno de los planteamientos legislativos importantes se topaba con pared . La reforma fiscal fue detenida claramente en el Congreso por un deseo explícito de muchos priístas de que le fuera mal a Fox. En el lance fiscal de principios de siglo a Elba Ester Gordillo le costó su militancia priísta.
La reforma energética, mal operada, mal diseñada, se encontró con el mismo espíritu de boicot de los tricolores.
Vamos, Fox demostró que no sabía gobernar, pero el PRI dejó en claro que era capaz de seguir bloqueando a todo un país con tal de no perdonar que su oposición estuviera al frente del Ejecutivo.
Esa combinación de un partido que bloquea y un Presidente que no gobernaba, permitió que una figura evidentemente incapaz de hacer un buen gobierno, como López Obrador, se encumbraran hasta casi ganar las elecciones.
El PRI, Madrazo en ese entonces, se veía como los que habrían de gobernar México. Fallaron.
Hoy, entre la desmemoria, la nula izquierda y los malos resultados del panismo, el partido tricolor recuperó un camino de confianza de los electores. Quizá como el mal menor, pero el PRI empezó a ganar elecciones, como las intermedias, que lo encumbraron.
Ahora, el PRI repite el camino: siente que el 2012 es suyo y que la escala electoral del 2010 habrá de confirmar esa supremacía. Sólo que en el camino olvida para qué han llegado al poder.
Otra vez, como en los tiempos de Fox, encarecen su apoyo a los cambios que propone el PAN.
Frente a un gobierno más político encarecen las reformas poniéndole precios absurdos. Cambian un IVA a 16% y un ISR a 30% por la negativa a una alianza electoral en Oaxaca. Apuesta que salió mal. Una que quedó al descubierto.
La reforma fiscal, una que sin duda convendría primero que nadie a quien gobierne a partir del 2012, es regateada. Y lo peor, provoca un enfrentamiento hacia dentro de ese partido. Desde el Senado, el mandamás legislativo Beltrones le pone un número, mientras que el representante de la bancada de los diputados lo desconoce.
La propuesta de reforma en materia laboral que habrá de mandar el Ejecutivo es rechazada, sin conocerla por la lideresa de ese partido. Y lo hace frente a la gerontocracia sindical que se mueve en autos de lujo y que no se cansa de evidenciar su poder y riqueza. Los gobernadores muestran su impunidad en el gasto despilfarrador y se dan el lujo de despreciar la figura presidencial.
En fin, el PRI tiene la oportunidad de mostrarse como el gran negociador, como el partido político que es capaz de apoyar a un gobierno emanado de otro partido con el objetivo de sacar adelante al país.
Total, si están tan seguros de que van a regresar al poder en la siguiente elección presidencial, no hay duda que ellos serían los grandes beneficiarios de los cambios legislativos de ahora. Esos que implicarían un costo político para los actuales gobernantes... de otro partido.
La primera piedra
La historia se repite casi al pie de la letra: los grupos financieros de Estados Unidos se encargan de dar una manita de gato a los números para que el mercado no note la porquería de papel que hay detrás. Todo bien, hasta que revienta.
Fue la historia de las hipotecas subprime y el papel basura que se colocó en el mercado con calificaciones meritorias. Y ahora es el caso de la deuda de Grecia, que fue maquillada hasta sacarle un brillo que no tenía.
La novedad es que el presidente de la Reserva Federal de EU, Ben Bernanke, ha iniciado una investigación para saber que tanto firmas como Goldman Sachs tienen que ver en el ocultamiento de la verdadera calidad de los papeles griegos.
Es obvio que Bernanke se va a poner estricto. Como sea, la laxitud de la Fed en los meses previos a la crisis, que permitió el paso de papel chatarra a los mercados, casi le cuesta la reelección.