Ayer, domingo 9 de marzo, ganó en segunda vuelta electoral, la primera fue el 2 de febrero, la presidencia de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, el comandante Leonel de los años de la guerra, candidato del FMLN.

En 1992, la guerrilla se trasforma en partido, después de la firma de los Acuerdos de Paz con el gobierno, y en las elecciones del 2009 por primera vez se hace de la presidencia con el periodista Mauricio Funes. Ahora, los salvadoreños refrendaron al FMLN y los electores se decidieron por un militante histórico que encabezó las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) Farabundo Martí, una de las cinco organizaciones guerrilleras que integraron el FMLN. Los buenos resultados del gobierno de Funes y la división de la derecha ayudaron a la victoria de Sánchez Cerén, que en la parte final de su campaña supo articular a diversos sectores de la sociedad. En la segunda vuelta obtuvo el voto de una buena parte de los militantes y simpatizantes del partido GANA, una división de ARENA, que lanzó como candidato al que fuera presidente Antonio Saca (2005-2009).

El proyecto de ARENA, el partido de la derecha que nace en 1989 y que desde su fundación mantuvo la presidencia hasta su derrota en el 2009, está agotado y requiere cambios profundos.

Sánchez Cerén sabe que los salvadoreños votaron por un gobierno como el que presidió Funes y no como los que ahora encabezan Nicolás Maduro, en Venezuela, Evo Morales, en Bolivia, y Daniel Ortega, en Nicaragua.

El FMLN a lo largo de estos años ha mostrado madurez política y sentido de la realidad, que lo llevan al lugar en el que ahora está. A veces su discurso es populista, pero en los hechos actúa con un sano pragmatismo.

En estos 22 últimos años el sistema democrático se ha arraigado y fortalecido en la sociedad salvadoreña y el FMLN y ARENA han respetado las reglas del juego electoral y han acatado sus resultados. El nuevo presidente, al que tengo el gusto de conocer desde 1980, en los años que milité en la FPL, es una persona sencilla y honrada. Es un hombre que tiene control sobre las tentaciones del poder. En el 2009, a petición de su hijos, publicó una autobiografía donde cuenta su historia (Con sueños se escribe la vida: Autobiografía de un revolucionario salvadoreño, Ocean Sur) y presenta su pensamiento político y visión de hacia dónde debe caminar El Salvador.

La campaña del candidato de ARENA, Norman Quijano, se articuló en el esfuerzo de tratar de sembrar la idea, entre los electores, que de ganar el FMLN habría un gobierno como el cubano o el venezolano.

El electorado que tiene ya la experiencia de un gobierno del FMLN no se compró la historia y ésta no influyó a la hora del voto. Lo mismo, en su momento, dijeron que pasaría de ganar el gobierno que encabezó el todavía presidente Funes.

Los retos que tiene el nuevo presidente son enormes y entre ellos está el de seguir con el proceso de modernización del gobierno, mejorar la calidad de la educación y abatir los niveles de pobreza. Espero que esté a la altura de las circunstancias.