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EU vs Amazon, nuevo intento de la autoridad

Después de que el Departamento de Justicia iniciara una investigación contra Google, de manera poco sorpresiva la Comisión Federal de Comercio (FTC por sus siglas en inglés), acompañada por 17 estados, demandó a Amazon por el supuesto uso de poder monopólico que permite a la empresa elevar precios y dañar a sus rivales. Señalo que esta investigación no sorprende debido a que la presidenta de la FTC, Lina Kahn, ha manifestado desde hace varios años su abierta crítica a la manera en que opera la plataforma.
Entre otros señalamientos, la autoridad indica que Amazon ha implementado restricciones que impiden a los vendedores ofrecer precios más bajos en otros canales; que la empresa obliga a los vendedores al uso de sus sistemas logísticos si desean operar bajo el sistema Prime; que obliga a los vendedores a usar servicios de publicidad; y que aplica sistemas que le permiten ajustar dinámicamente sus precios, de manera que en promedio los consumidores pagan precios más elevados.
A decir de Kahn, "Amazon explota su poder de monopolio para enriquecerse mientras sube los precios y degrada el servicio para las decenas de millones de familias estadounidenses que compran en su plataforma y los cientos de miles de empresas que confían en Amazon para llegar a ellas".
Un primer aspecto que la llama la atención es el planteamiento contradictorio de la denuncia, respecto de los señalamientos expresados por Kahn en sus artículos académicos. En ellos, la funcionaria refería que Amazon vendía barato y operaba con márgenes mínimos, como una manera de incrementar su participación de mercado y desplazar competidores. Ahora, la FTC acusa que Amazon ha incrementado precios y perjudicado a consumidores y competidores. Los defensores de Kahn argumentan que el cambio de perspectiva se debe a la evolución del modelo de negocios de Amazon. Probablemente, la razón de la divergencia sea el cambio en la perspectiva analítica de Kahn.
La acusación se basa en la premisa, que habrá que demostrar, de que el mercado relevante es el de plataformas de comercio electrónico, en el cual la empresa podría tener una participación de mercado significativa. Sin embargo, parece ser que la autoridad ha pasado por alto las formalidades del rigor analítico que se requiere aplicar cuando se define el mercado relevante, en particular la capacidad de disciplina competitiva aplicada por otros medios a través de los cuales los consumidores realizan sus compras. Este es, en mi opinión, el aspecto nodal del caso, y probablemente sea el más difícil de examinar, porque la oferta de productos de Amazon, de acuerdo con fuentes públicas, podría consistir de entre 350 y 400 millones de productos. Consideremos un producto cualquiera, como cortinas para la regadera. Un análisis somero permitiría identificar múltiples opciones de compra, no solo de comercio electrónico, sino de comercio tradicional, que implican una imposibilidad para, ex ante, postular que los consumidores no tienen otras alternativas.
De la propuesta de mercado relevante dependerá el análisis subsecuente de poder de mercado y la teoría de daño. La FTC ha tenido serios problemas para defender la historia económica de sus casos recientes. La inexistencia de márgenes de utilidad significativos es otro indicio que anticipa las dificultades que la autoridad tendrá para ganar el asunto en tribunales. Tampoco parece existir evidencia contundente de una eliminación de canales de venta como resultado de las supuestas conductas.
Anticipo que el caso difícilmente será exitoso para la autoridad. A las deficiencias analíticas se suma la perspectiva conservadora del poder judicial de los EUA, que difícilmente modifica sus criterios de manera súbita. El fallido caso Microsoft de principios de los años 2000, en el que se resolvió inicialmente la separación estructural de la empresa, será una experiencia que los jueces no querrán repetir.
Francisco Javier Nuñez Melgoza es socio director de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación.