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Opinión

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Dolor crónico, una epidemia silenciosa

Maribel Ramírez Coronel

En julio del 2021 hubo un foro en el Senado donde se hizo un sentido llamado a legisladores y autoridades a no ser indiferentes ante el dolor conque viven constantemente millones de personas en el país. El dolor es una epidemia silenciosa que afecta a entre 20% y 25% de la población mundial y de hecho se habla de cambiar el paradigma conque se aborda: dejar de ver como un síntoma al dolor crónico y considerarlo una enfermedad.

Por el más alto humanismo, se dijo en aquel foro, es imperativo que ningún mexicano tenga que sufrir de dolor -y particularmente de dolor crónico que es el que dura o se repite durante meses o años- sobretodo si se puede evitar o combatir con atención y medicamentos adecuados y suficientes.

Estadísticas del Inegi hablan de que entre 25 y 27% de mexicanos sufre algún tipo de dolor. Eso equivaldría a cerca de 40 millones de personas. Y en contraparte hay estimaciones de que quienes reciben tratamiento para su dolor crónico es solamente el 14%. Es conocida la compleja carencia de opioides en México que no ha podido resolverse.

Datos de Inefam señalan que lo que el sector público destina anualmente a comprar medicamentos para dolor crónico son 1,260 millones de pesos anuales, al menos ese fue el promedio anual en los últimos 5 años (2015-2020). Esto es apenas 3.4% del gasto total en medicinas. Y si se considera que entre IMSS e ISSSTE abarcan tres cuartas partes de ese gasto, es fácil imaginar que los no derechohabientes -los que menos tienen, una vez más- son los menos atendidos en sus dolores. Y si el dolor es por enfermedad cardiaca u oncológica son todavía menos cubiertos, dicen las cifras de INEFAM.

Lo más terrible es que el gasto público para medicamentos del dolor en lugar de elevarse se ha reducido en los últimos años. Una absoluta contradicción. Escatimar los recursos en el manejo del dolor es aberrante y contradictorio, no sólo por elemental sentido de humanidad ante quien lo sufre, sino porque además está comprobado que al mitigar el dolor al paciente, se reducen hospitalizaciones, días de productividad perdidos o alteraciones psicológicas.

La buena noticia es que el Consejo de Salubridad General (CSG) está entrándole al tema y en principio empezará a recabar información entre todas las instituciones del sistema de salud sobre cómo atienden el dolor crónico y aplican cuidados paliativos. Tienen 120 días, de aquí a noviembre, para cumplir y será información valiosa la que reporten. A partir de ahí se podrán generar estrategias para mejorar la atención del dolor crónico y la medicina paliativa, es decir mejorar la calidad de vida de millones de personas y sus familias.

Un punto importante aquí, nos comenta el doctor José Santos-Preciado, secretario del CSG, es que los cuidados paliativos se vean como necesidad no sólo para enfermedades terminales, porque hay también un segmento importante de pacientes que sufren dolor severo sin que estén en etapa terminal. Y aquí se requiere sensibilización y capacitación empezando entre los mismos profesionales de salud ya que en la academia no hay tampoco gran formación sobre dolor crónico y cuidados paliativos que ya deberían reconocerse como una nueva especialidad médica.

No hay duda que México debe desarrollar políticas públicas eficaces para una mejor actuación en diagnóstico y tratamiento del dolor crónico. Y como en todo se necesitan recursos. Por ello algo es vital incluir en el organigrama de las instituciones a las Unidades de Dolor Crónico y Cuidados Paliativos y así cuenten con presupuesto.

En México hay menos de 100 Clínicas de Dolor pero no hay datos sobre las condiciones en que funcionan.

A partir del foro mencionado en el Senado se conformó un grupo técnico de trabajo con miras a conformar un Sistema Nacional de Cuidados Paliativos donde participa la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor con la Dra. Ma. del Rocío Guillén Núñez, la senadora Antares Vázquez Alatorre, la Academia Nacional de Medicina con su presidente el Dr. José Halabe Cherem, la Clínica del Dolor del Instituto Nacional de Cancerología con su coordinador el Dr. Ricardo Plancarte Sánchez, entre otros.

maribel.coronel@eleconomista.mx

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Maribel Ramírez Coronel

Comunicadora especializada en temas de salud pública e industria de la salud. Cursó la maestría en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM. Forma parte de la iniciativa www.HospitalsinInfecciones.com. Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, plataforma de contenidos sobre salud femenina.

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