En su afán de vender ejemplares, las revistas de espectáculos se valen del más mínimo detalle o trascendido noticioso para darle en su portada un toque amarillista que atraiga la morbosa curiosidad de los lectores.

Pondré un ejemplo con personajes ficticios del mundo de la farándula. (Todos los personajes de este mundo son ficticios, pero algunos se creen reales) Kiki Derba, una rubia, presunta estrellita de la tele -hizo casting para cuatro telenovelas, en ninguna la eligieron pero: audiciona que algo queda-, debe su fama a que cambia de novio con mayor frecuencia que de calzones y cuando anda soltera no usa -ni novio ni calzones-.

Pepino Melcocha, famoso actor porque durante esta semana pasaron los cuatro capítulos en los que debutó en la telenovela Te besa, coincide con la rubia a la salida de un antro.

Pepino es un chico serio, pareja de la primera actriz -primera actriz con la que se casa- Pamela Sarandaja, quien está en el pináculo de la popularidad gracias a que en las últimas siete semanas su talento, sensibilidad y belleza -no necesariamente en ese orden- se han proyectado de costa a costa y de frontera a frontera en la telenovela:

Pudo más el oro que mi cariño, donde interpreta el papel de mala -en todos sentidos-. Pamela y Pepino forman una pareja estable, así lo reconocen los chicos de la prensa y la gente del medio -de momento no se sabe si el público tiene la misma percepción porque la elaboración de encuestas demoscópicas para desentrañar este tipo de dudas duran más que los romances sujetos a la investigación-. Pero sí es un hecho que Pamela y Pepino son, desde hace cuatro meses, marido y mujer y modelo de fidelidad mutua, según la opinión de varias exparejas de ambos, cuatro de las cuales, a su vez, han formado nuevas parejas entre sí. (El mundo del espectáculo es un pañuelo -desechable-).

¿Por qué si Pepino y Pamela forman una pareja tan bien avenida él andaba en el antro sin ella? Pepino que terminó tarde su llamado de grabación -el quinto de su vida- evitó llegar a deshoras a su casa para no despertar a Pamela que, por el contrario, al día siguiente tenía llamado de madrugada. Así que se le hizo fácil departir un rato con los amigos en el after de moda para llegar a casa en punto a la hora en que su adorable mujercita se despertaría.

Por lo que respecta a la rubia Kiki y su presencia en tal lugar es cosa de todos los días. Lo suyo es el reventón y el debraye. No en balde el poeta Alfonso Camin escribió para ella la siguiente cuarteta: Kiki Derba, Kiki Derba/ no se parece a Afrodita/ mucho menos a Minerva/. Mas le gusta la copita/ y por supuesto la juerga/.

Quiso el destino que dos espíritus tan opuestos como el de Kiki y Pepino se encontraran a la salida del antro. Lo que no fue obra del destino, sino de la Viuda de Clicquot, fue el resbalón que Kiki sufriera exactamente frente a Pepino y que éste, cortésmente, la tomara en sus brazos para evitar la caída.

Ese fue el principio del fin, uno de los del vallet parking que para completar los 6,000 pesos mensuales con los que vive a todo lujo, se ayuda haciéndole de paparazzi con su teléfono celular, los fotografió en el momento justo en que Kiki piernas al aire era abrazada por Pepino.

La fotografía que revelaba que ese día La Kiki andaba de soltera y que además ni rubia era, fue comprada por una revista de espectáculos que la incrustó en su portada con el encabezado: Divorcio en puerta. Mientras Pamela trabaja, Pepino se divierte en brazos de Kiki .

Los políticos

¿Qué tiene que ver la frívola historia que usted leyó con el encabezado de la columna de hoy? Nada.

Un motivo me llevó a escribir la supuesta anécdota, trataré de explicarlo: El Economista publica catorcenalmente un suplemento llamado Los Políticos . El número editado el pasado martes 26 contuvo un excelente reportaje de Diego Badillo, que en la primera plana fue cabeceado con la leyenda: Panistas marcan distancia de Los Pinos . Si las publicaciones de esta respetable casa editorial tuvieran el tono amarillista de las revistas de espectáculos de referencia, el encabezado del precitado reportaje bien pudiera haber sido el que elegí para titular la colaboración que usted lee: ¿Divorcio PAN-Calderón?

Cuatro figuras del panismo: Gabriela Cuevas, Carlos Pérez Cuevas, Felipe González y César Nava, cada uno a su estilo enfatizan una circunstancia que está latente en la vida nacional y que ellos niegan: la injerencia del presidente Felipe Calderón en el manejo interno de su partido.

Explicación no pedida, culpabilidad manifiesta, dice el aforismo popular. En los últimos tiempos han sido tantas las explicaciones retóricas sobre la no interferencia de Calderón en los asuntos propios de su partido que -mal pensados que somos- tal parece que es todo lo contrario. En mi opinión, el que el Primer Mandatario esté al pendiente e inclusive opere al interior de Acción Nacional, no me parece algo que cause desdoro.

En cualquier democracia del mundo el Presidente o el Primer Ministro es el líder natural del partido que lo llevó al poder. Malo sería lo contrario, que a Calderón no le hicieran caso ni siquiera sus correligionarios.

Pero al parecer, por las declaraciones de los cuatro blanquiazules citados, la intervención presidencial en las decisiones partidarias es algo ignominioso y, por lo tanto, se tiene que negar.

Así opinó del tema César Nava: El Presidente Calderón es el activo más importante del PAN y, como Jefe del Estado mexicano, ha sabido distinguir también su militancia partidista de su responsabilidad como Presidente de la República . Aquí me gustaría rematar el párrafo escribiendo que si no hubiese sido por orden expresa de Calderón, Nava jamás hubiera sido candidato único para sustituir a Germán Martínez en la Presidencia de Acción Nacional.

Y si de formular una opinión sobre el Diputado Nava se trata, diré que de los cuatro entrevistados me parece el de menor estatura moral para hablar de cualquier tema que no sea la aclaración, esperada y exigida por la sociedad, sobre la procedencia de los recursos económicos que le permitieron adquirir -aunque fuera aprovechando una ganga- su lujoso departamento en Polanco.

El enriquecimiento del legislador no es inexplicable, al contrario, es algo evidente y natural si usted lee el libro Camisas azules manos negras -El saqueo de Pemex desde Los Pinos- de la periodista Ana Lilia Pérez, donde con documentos fehacientes pone al descubierto las transas del hoy marido de Patylú cuando fue Director Jurídico de la paraestatal.

Ahora caigo que de analista político tengo lo que de rubía La Kiki de la historia anterior. La distancia que están marcando los panistas entre el Presidente y su partido, en realidad es una maniobra de alta política de cara a la elección del 2012. ¿Quién va a votar por el partido de donde emanó el Presidente que ensangrentó al país con su torpe, necia y mal planeada lucha contra la delincuencia?

El mismísimo diablo

En el mismo suplemento al que me referí viene un reportaje de Daisy Vargas sobre la tumba del último Presidente militar, el general Manuel Ávila Camacho. Al leerlo supe que Cansia, el famoso caballo que salía con Pedro Infante en la película La oveja negra fue de su propiedad.

Durante una visita de Juan Domingo Perón a México, el caballo gustó tanto al general argentino que don Manuel se lo regaló.

Lo anterior me recordó una anécdota achacada al ojo alegre Presidente López Mateos.

Cuando John Kennedy y su esposa Jacqueline visitaron México, el Presidente estadounidense se fijó en el reloj que traía su homólogo mexicano y le dijo que estaba muy bonito. ¿Le gusta? -preguntó, don Adolfo. Sí -respondió el gringo- El mexicano se quitó el reloj y le dijo: se lo regalo. Pasó el banquete y después de los brindis, López Mateos le hizo un comentario al visitante sobre la belleza de su esposa. ¿Le gusta? -preguntó Kennedy. Sí -respondió el mexicano. Entonces Kennedy se quitó el reloj obsequiado y se lo devolvió comentando en inglés algo así como: Pues tome su chingadera .