Dice la 4T que a Donald Trump lo censuraron los neo inquisidores de las corporaciones propietarias de las redes sociales.

Si lo que hizo el Presidente de Estados Unidos, en el episodio del asalto al Capitolio, lo hubiera hecho en la radio o la televisión mexicanas, habría violado los artículos V, fracción cuarta y LXIV, fracción primera, de la Ley Federal de Radio y Televisión que llaman a fortalecer las convicciones democráticas y a no emitir propaganda que sea contraria a la seguridad del Estado y el orden público.

Los temores del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, surgen de que, como él mismo lo presume, los medios tradicionales se alinean al gobierno, pero las redes sociales le resultan incontrolables.

Así, sus benditas redes sociales sí tienen un límite de buen uso que no dispone López Obrador y que eventualmente le puede perjudicar. Un estadista aplaudiría que las redes sociales tengan esa visión de aplicación estricta de las leyes y el sentido común. Entre los populistas la visión es otra.

Por supuesto que fueron tiempos previos a la era de las redes sociales, pero hoy queda claro que al entonces candidato López Obrador le hubieran congelado sus cuentas en aquel 2006 cuando azuzó a sus huestes a asaltar Paseo de la Reforma.

López Obrador está del lado de Donald Trump, no hay sorpresa. Ahí estuvo en la campaña y fue a visitarlo a La Casa Blanca y por eso regateó hasta más no poder el triunfo de Joe Biden.

Que López Obrador tomara partido en la contienda estadounidense no fue algo bueno, pero defender a Trump cuando éste pasó la raya de la ilegalidad y la incitación a la violencia, es otra cosa.

Trump incitó a la violencia y atentó contra los órganos democráticos de su país y le cancelaron las cuentas. Simplemente, fueron violaciones inaceptables, no opiniones censuradas.

El Presidente de Estados Unidos, López Obrador o cualquier usuario acepta esas reglas básicas y universales en los países democráticos cuando presiona el botón “I agree”.

La 4T no puede controlar esas reglas globales sólo porque en México tengan más popularidad que deseo de cumplir la ley. Pero también, hay que recordar que los manuales de propaganda que hoy se siguen al pie de la letra lo dicen: hace falta tener enemigos a los que se responsabilice de los fracasos internos y que permitan distraer la atención.

Por eso Mark Zukerberg es hoy para la 4T arrogante, prepotente e inquisidor, es el enemigo en turno. Y esa será una bandera que no soltará López Obrador. Pero debe tener cuidado y tomar en cuenta que, si sus consideraciones violan las reglas de las redes sociales, hasta el propio tlatoani del gran movimiento de transformación, con todo y su 60% de aceptación, puede perder sus cuentas.

Las reglas de legalidad y ética de Facebook, Twitter, Instagram y demás son muy similares a los lineamientos de la Ley Federal de Radio y Televisión, los códigos penales o la misma Constitución mexicana.

La diferencia es que la 4T no puede controlar a esas redes sociales y eso los desquicia.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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