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Desmentir al gobierno
Provocar es uno de los deportes favoritos de este gobierno. En cada mañanera se ha hecho costumbre aventar piedra tras piedra y esconder la mano. Echar a andar y esperar la reacción de la oposición para tener pretextos, para encontrar motivos de señalamiento y acusación, para manipular la narrativa linchando a quien se atreva a evidenciar o a cuestionar.
Que el “pueblo” vea que el problema son ellos, los conservadores, los neoliberales, los fifís que se oponen a la mal entendida y destructiva transformación de cuarta. Para hacerlos creer que una parte de la población está en contra de ellos, simplemente utiliza políticamente a los más pobres. Irónicamente le sirven como carne de cañón pero él a ellos, no les sirve de nada. A quien más prometió ayudar es a quienes más ha perjudicado y empobrecido. Basta ver cualquier indicador en materia de pobreza, salud, educación y seguridad.
Les da migajas y les quita el pan, los acarrea un día y después no los voltea a ver. Los utiliza como parte de su escenografía para montar shows que simulen mucho apoyo popular pero cuando le piden medicinas, seguridad, empleo y respuestas a múltiples demandas, simplemente los ignora y en ocasiones, hasta los desprecia.
El mejor ejemplo es el tianguis que montaron en la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Hacer de un supuesto “aeropuerto” un tianguis, no fue casualidad, sino una trampa. La intención, más allá de la inauguración de una obra innecesaria e inconclusa, fue provocar comentarios que calificaría como “clasistas” para decirle a la gente que los “conservadores” están contra el pueblo.
Es una estrategia maquiavélica de polarización. No caigamos más en sus trampas. Es hora de ser más creativos para aclarar y demostrar que, las críticas al gobierno por su hipocresía y por usar a personas vulnerables con fines políticos, NO significa menospreciar a quienes trabajan dignamente para ganarse la vida, a quienes preparan tlayudas, tacos o quesadillas; a quienes hacen y venden artesanía o viven de cualquier expresión artística. López quiere hacer creer a la gente que lo apoya que, criticarlo a él es criticar al “pueblo”.
Hay que recordarle al Presidente que las criticas a él son a él y a su gobierno por la falta de resultados, por las mentiras, por la destrucción que están provocando. NO son críticas al “pueblo”. El pueblo somos todos los que sufrimos las consecuencias de su mal gobierno. Y a todos nos salpica parejo. Tristemente los más afectados son aquellos a los que más utiliza, acarrea y manipula.
México necesita nuevos liderazgos para construir nuevas narrativas pero sobre todo formas más creativas de actuar, de unir, de desmentir al gobierno con hechos, con acciones, con inclusión, con empatía y con solidaridad entre todos.
Twitter: @armando_regil
