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Déficit de responsabilidad democrática
Ha sido muy festejado el triunfo electoral del Partido Demócrata para tener mayoría en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, aun cuando los republicanos tengan mayoría en el Senado. Seguramente en la Cámara de Representantes se objetará el muro de la ignominia que desea Trump. Asimismo permitirá mayor fiscalización al gobierno, evitar mas regresiones y limitar el poder. Es una plausible experiencia democrática.
En un contexto global, Trump seguirá manteniendo su línea de renuncia a la cooperación multilateral, lo que significa no abordar la solución de los problemas mundiales. Sin EU difícilmente se puede avanzar, aunque los principales líderes lo están haciendo. Por lo pronto rechazan el nacionalismo de Trump porque es la guerra.
Internamente en su país Trump tiene el apoyo de los ricos porque les bajó los impuestos y desreguló actividades económicas. Y lo que es incomprensible es que tiene el apoyo, si bien menguado en relación al que logro en las elecciones presidenciales, de los mas perjudicados por sus políticas.
En muchos países en desarrollo que se liberaron de sus dictaduras, no han podido realizar procesos democratizadores ni avanzar en sus economías, por incapacidad y corrupción. El resultado social es de hartazgo. Sucede en el Medio Oriente, en África y en Asia. En América Latina los casos mas dramáticos son los países centroamericanos, particularmente, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, que ahora son grandes expulsores de mano de obra.
El éxodo centroamericano que estamos viviendo en México con la Caravana Migrante que pretende entrar a EU y la movilización de 40,000 nicaragüenses que huyen hacia Costa Rica son dos ejemplos lamentables, mismos que se añaden a la salida dramática de 3 millones de venezolanos.
La iniciativa política del llamado Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) ha fracasado. Pregunta: ¿Quién va a invertir en estos países cuando sus gobernantes no son confiables?
En los países mas grandes de América Latina hay un enorme desprestigio porque la legitimidad se ha desvanecido. No olvidemos que ella está relacionada con la eficacia. El ejemplo mas patético de deslegitimidad es Venezuela.
Ello conduce a una aseveración: la política puede ser la más noble de las actividades humanas, pero con frecuencia se convierte en el más vil de los oficios. El ciudadano permite el exceso de los políticos. No es consciente de que es el que paga.
En el conjunto latinoamericano sobresale Costa Rica, con un nivel avanzado de civilidad y cultura política que explica que no tenga un ejército. Y Uruguay, una democracia de calidad.
En toda América Latina las ideologías han tenido un enorme desprestigio. Se han perdido las definiciones de izquierda y derecha, debido a muchas alianzas entre partidos con posiciones absolutamente contrarias. Lo que ahora se perfila son las diferencias entre los que buscan una sociedad abierta, libre y tolerante y los que se guarecen en posiciones antiliberales y cerradas.
En una visita que hizo a nuestro país el destacado maestro en Ciencias Políticas, Giovanni Sartori, dijo: “Hay que tener una economía de mercado que funcione y un sistema político que, en la medida que le sea posible, haga las distribuciones de modo que las desigualdades no sean demasiado grandes”. Esta reflexión descansa en la creencia comprobada históricamente de que la democracia es la mejor forma de gobierno.
